No hay nada mejor y más lógico, que cuando pasa un huracán, dedicar un tiempo a limpiar lo devastado con sosiego y calma, para dejar todo más o menos como estaba y prevenirse para que si vuelve a ocurrir, estar preparados para sus efectos, que hoy día se sabe hasta cuando puede suceder un fenómeno de tales características demoledoras
La reflexión anterior sirve para hilarlo con la eliminación de la ciudad de Cáceres para ser candidata a la capitalidad europea para el año 2016, junto a otras que también se han quedado en el camino y para alegría de aquellas que han sido elegidas, no sabemos por qué sí ni tampoco sabemos por qué Cáceres y sus compañeras de desdicha, no. Esa es una de las claves. Otra, de las muchas más que hay, y seguiremos averiguando, es que el Jurado al ser tan variopinto, tan frío, tan calculador, tan aséptico, tan racional, tan categórico, tan inapelable, tan “ inglés “, te deja con una cara de gilipollas de no te menees y no es para menos. Simplemente, el rostro de Carmen Heras lo decía todo, sin que mi respetada alcaldesa piense que la esté calificando de tal sino que es un símil que viene a cuento por cómo nos quedamos todos los que estábamos presentes en el auditorio 400 del Museo de Arte Reina Sofía, de donde nos fuimos aturdidos ante palo tan tremendo, confiados como estábamos para ser candidatos, porque así se pudo intuir del resultado de la entrevista con esas mujeres y hombres sin piedad. Pero la intuición no casa nada ni con la ilusión ni con el convencimiento y ya se sabe que el corazón siente cosas que la razón no entiende.
Es obvio que habrá que analizar con quietud y esmero los por qués del por qué no se ha pasado el ya manido “corte”. Yo soy de la opinión que hay que ser autocríticos y ahondar en aquellos detalles que pueden haber sido negativos para que el jurado no se haya inclinado por Cáceres. Que haberlos, debe. No conozco el proyecto cacereño en su profundidad y de ahí que no me explaye en ello, aunque sí confío en Javier Pizarro, Coordinador del mismo y en el resto de la delegación que ha defendido el mismo ante el jodido jurado, permítanme la expresión, que explican por activa y por pasiva que el documento-libro-vídeo presentado por Cáceres atesora las características idóneas para desarrollar una serie de acciones que otorgan a Cáceres las señas de identidad cultural que viene demostrando desde hace muchos años hasta ahora. Ni se me ocurre dudarlo.
Entiendo también al Presidente de la Junta extremeña, Fernández Vara cuando dice esa expresión coloquial de “ ellos se lo pierden” pero querido Guillermo, quienes lo hemos perdido hemos sido nosotros, la oportunidad de al menos durante nueve meses, hasta que se elija la capital que represente a España en materia cultural en el año 2016, de ser uno de los referentes de este país donde millones de ojos se fijarán para vivir de lleno las acciones que se vayan a llevar a cabo para ganar el puesto soñado por parte de las seis ciudades elegidas para tal menester.
También comparto la idea de seguir adelante con los proyectos comprometidos y previstos, revisándolos, adaptándolos a la realidad de no ser lo que se podría ser porque no se ha sido elegida, pero no así con la marca, porque Cáceres 2016, aunque sea un símbolo de unión de los agentes culturales, de los ciudadanos, de un proyecto colectivo en el que ha estado implicada toda Extremadura, se creó para lo que se creó y si ya no se está, para qué seguir con la marca y no dejarla incluida en la historia de una ciudad que una vez más se quedó en el quiero y no puedo, siendo ninguneada por trece señores y señoras que ni sabemos quienes son, y sobre todo, menos aún qué criterios han utilizado para no elegir a Cáceres y sí a otras, que en principio están ahí, pero habría que ver si sus proyectos son más idóneos que el nuestro y este detalle, tan importante, afortunadamente se conocerá en unos días porque la normativa de la capitalidad cultural así lo indica..Estaremos muy atentos a ello, obviamente.
Asimismo, apoyo la opinión de Carmen Heras al señalar que independientemente de la derrota, hay que seguir poniendo en valor a los agentes culturales extremeños, que por mor de Cáceres 2016, han podido poner en marcha muchas ideas, que sin esta oportunidad, no las habrían desarrollado, y a las industrias creativas, y a otra serie de empresas auxiliares pero tan necesarias para que los eventos sean un éxito, y que se les va a seguir apoyando desde una perspectiva distinta, porque ya no se es lo que se podría ser, pero sí que se es Europa, ¿ por qué no? Aunque la futura opción a ser candidata de nuevo quede en el horizonte del a. 2022 por lo menos. Largo se nos fía, en fin.
Cáceres reúne todas las características para ser capital europea de la cultura. Quién dude de ello es que no conoce el paño ni sabe disfrutar de tu textura. Y vale, sí queremos ser maximalistas, da igual el año y la motivación, porque esta ciudad es eterna y desde la época prerromana está mentalizada para ser lo que es, al margen de decisiones extemporáneas, influencias atípicas o intereses ¿ se les puede denominar bastardos? Ok. pero también cabe señalar que una cosa es predicar y otra dar trigo. La prédica no ha dado resultado, a la vista de los acontecimientos me remito. Dar trigo lo vamos a seguir dando porque la siembra es idónea. El corredor del Marco y todo el entorno de la ciudad al unísono hacen que Cáceres sea, con o sin título, no solo el lugar donde un día nacieron los dioses, Conde de canilleros dixit, sino el sitio donde el futuro se posará con todo su esplendor porque sus gentes así lo exigen, lo demandan y lo están queriendo y deseando disfrutar de sus parabienes, que los hay a raudales.
Mi amigo Marce Solís dice: Cáceres 2010, 2011,2012, 2013, etc, etc. De acuerdo. Pero parémonos en un año.Es decir, me permito ningunear a ese jurado que afortunadamente no conozco ni tendré nunca el gusto porque su acción decisoria no comparto ya que no sé los criterios ¿¿??, pero sí le emplazo al año 2016 porque confío en que lo que se ha afirmado en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Cáceres, a las cinco y veinte de la tarde del día uno de octubre de 2010 por parte de Guillermo Fernández Vara se cumplirá, cuanto menos en su totalidad, porque Cáceres es, efectivamente un proyecto colectivo, la realidad que todos los extremeños queremos que sea y siga demostrando y todas y todos estamos con esta ciudad única en el mundo. Y si no es así, que el pueblo soberano lo demande.