¿Dormiré esta noche?
Lanzo mi pregunta a mi subconsciente como cada noche. Mi salita está dispuesta para acoger mi desorden nocturno. En los dormitorio todos están entregados al sueño, solo yo quebranto el silencio de la casa muy a mi pesar. Conecto el televisor, bajo el volumen y permanezco como espectadora, de un programa de esos que gritan y se quitan la palabra unos a otros a base de insultos. Una “colaboradora” gritona y
maleducada, juzga con saña a una chica que dice haber practicado sexo con un famoso, la muchacha aguanta estoicamente, me irrita la actitud del presentador, que no pone orden en aquel escándalo los demás colaboradores se han unido al espectáculo; todos han pasado a atacarla, intentando quedarla sin el mas mínimo resquicio de honor. No aguanto mas y paso a otra cadena. Esta vez es un reportaje de un país sudafricano, todo va bien hasta que llega el maltrato y la prostitución infantil, tratada con toda la crudeza posible, esos niños salen a cara descubierta delante de las cámaras occidentales, no tienen la suerte de los hijos de nuestros famosos que les ocultan su rostro, los protege la ley del menor y el derecho a la intimidad. Me indigno pienso en los derechos humanos y en las injusticia, apago el televisor y me tomo una tila doble o triple.
Pongo la radio una emisora emite música clásica.!Que bien con esto me duermo¡ suena Mendelssohn, “El sueño de una Noche de Verano” ¡MARAVILLOSO¡ me emociono (pienso) que maravilla de concierto. La música ha “despertado” en mi un sentimiento romántico muy agradable, cierro los ojos. Por fin en mi casa todo es silencio no hay nada que turbe la paz de los que duermen ,estoy cansada y Morfeo no viene, recuerdo a mis dos amigos de tantas noches de insomnio.
Bolígrafo y Papel, ellos nunca me fallan en estas horas de vigilia