Santiago Pavón y sus boutades, Pavón y su histrionismo, el edil de IU-SIEX o su falta de respeto a los ciudadanos, que tienen 25 representantes en el Ayuntamiento de Cáceres que en teoría deben defender sus intereses, al menos por una vida mejor. Pero si nos basamos en el comportamiento de uno de ellos, el concejal de izquierdas, IU-SIEX, Santiago Pavón, el presente es triste pero el futuro puede ser aún peor.Menos mal que deja la política municipal y no se vuelve a presentar para ser elegido porque de hacerlo y repetir como edil, aviados estaríamos.
El gesto protagonizado en el último pleno municipal por tan reprobable individuo, de sacarse una bolsa de basura negra de uno de los bolsillos de su chaqueta e introducir con aspavientos en la misma un ejemplar del proyecto que contiene las directrices y objetivos del fallido Cáceres 2016, es una prueba más de la peculiar forma de comportarse de un concejal que pasará a la historia municipal no precisamente por sus ideas progresistas y sociales, ¿ de verdad las tiene o acaso las entiende y las podría explicar alguna vez ? sino por sus ataques de ira, su verborrea malévola y malintencionada y su continua provocación a todo lo que se menea que no es de su agrado.
Su coalición, Izquierda Unida, Siex, bastante tiene con morirse de vergüenza, suponemos, y aguantar el comprotamiento soez y grosero de un personaje que no se merece ni el sillón que ocupa ni el escaño que consiguió en las urnas. Dicho lo cual al margen de que a nivel personal guardemos las formas, pero una cosa es la discrepancia y la discusión política, y el trato habitual, que ciertamente no deja de ser incluso afable al menos con quién esto escribe, y otra es la reiterada mala actitud pública que muestra cada vez que se le presenta la ocasión al " ínclito Pavón ".
Al edil de IU-SIEX, le podrá gustar o no, le pondrá los peros que considere oportuno al proyecto de Cáceres 2016 o a cualquier asunto que concierne a Cáceres, está en su pleno derecho y así hay que aceptarlo, e incluso, por qué no, se puede estar de acuerdo o no con él, pues no todo es negativo ni en su persona ni en sus criterios políticos, pero no ser consciente de la responsabilidad adquirida al ser uno de los 25 representantes de la ciudadanía cacereña con sus aspavientos, proceder y provocación, es absolutamente intolerable.
Ese tipo de reacciones, si ya le costaron que se le expulsara del equipo de gobierno municipal, amén de otros motivos que ahora no vienen a cuento, le tendrían que llevar al ostracismo más deleznable o incluso a prohibirle que tome el uso de la palabra en los plenos municipales que le queden por asistir y que son, como debe ser, públicos pero no por las intervenciones de este peculiar personaje deben ser notorios, motivo de mofa y escarnio y que con su actuación le salpique al resto de los concejales y a la propia alcaldesa, convirtiendo al ayuntamiento de Cáceres en un circo y en el hazmerreir general, en vez de en el lugar serio, respetable y más representativo de la voluntad y la libertad popular de los ciudadanos, que cada cuatro años con su voto tienen el derecho y el deber de elegir a quienes consideren idóneo para su intereses. Desde luego con el comportamiento de Santiago Pavón, repelente y epatante, no creo que volviera a salir ni aunque se presentara él solo a alcalde. Lla abstención y los noes, y sobre todo el rechazo ciudadano, serían para récord Guiness. Como el cúmulo de sus malos modos e insultos permanentes a la libertad de expresión.
Nota.- La imagen que ilustra esta Nota, es de mi compañero y amigo Lorenzo Cordero, redactor gráfico del diario HOY, que una vez más, ha acertado con su profesionalidad e intuición, para captar el gesto que refrenda mi artículo.