Miércoles, 3 noviembre 2010
Internet vino para quedarse en nuestras vidas...
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José Antonio Monago
Cuando
tuve mi primer móvil, -un Panasonic que pesaba lo suyo- un amigo al que
hace tiempo con el que no coincido sonrió y me dijo: “¿y tú para qué
quieres eso?”. Mi hijo mayor, que tiene 8 años, el otro día me pidió que
le comprara uno, a lo que se sumó el pequeño de 5 años, pues al
parecer, algunos compañeros de clase, han tenido el honor de ser
laureados con el artilugio.
Nadie duda de la utilidad del teléfono
móvil, ni de su universalización, más aún, me gustaría encontrar a ese
viejo amigo para ver qué lleva en el bolsillo, amén de las llaves del
coche.
Y del móvil a internet... Internet ha entrado veloz en
nuestras vidas, sin permiso, y como buen okupa, lo hace para quedarse. Y
con internet, las redes sociales... Si antaño se preguntaba por la
utilidad de un teléfono móvil, ahora se interroga: ¿para qué estar en
una red social?. Pronto, todos estaremos en una, o en varias -si es que
no estamos ya- y quien no esté, perderá una ventana al mundo. Es
cuestión de tiempo.
Hay quienes recelan de este mundo que está ante
nuestros dedos, como hay quien se resiste a aparcar la vieja Olivetti
para trazar sus textos. De eso trata la libertad, de poder optar. Y
conste que conozco gente feliz en su burbuja…
Pero Internet no es un
aparte. Internet es el medio más importante del futuro, el espacio en el
que se tomarán la mayoría de las decisiones de la economía y para la
política, el lugar al que los ciudadanos acudirán para obtener
respuestas: esto es como las lentejas, pero si no las tomas... allá
tú... ¿Y el mañana? Ya veremos, esto va demasiado deprisa…
P.D.: Confieso
que no le compraré el móvil a mis hijos... prefiero que jueguen a pisar
charcos, aunque haya que buscarlos... Ah, y todas las respuestas no
están en google, el profesor sigue siendo insustituible...