Hablar lo hacen cuando las circunstancias lo requieren. Últimamente, más a menudo. Son el jefe del ejecutivo extremeño y el líder de la oposición. Vara y Monago, en quienes confían socialistas y populares, y sumados, todos los extremeños, ambos figuras indiscutibles en dichas formaciones y cuyo criterio se respeta, valora y se tiene en cuenta, sobre todo en asuntos como el Estatuto de Autonomía, la Ley de Cajas o la últimamente controvertida LEEX, donde tanto el presidente de la Junta como el del partido Popular quieren alcanzar el máximo acuerdo. El día 11 de noviembre en la sede de Presidencia se antoja clave.
Francisco de Borja. En los
círculos políticos de la región se cree que de la reunión de ambos dirigentes
saldrán acuerdos importantes para el futuro de la región. No es para
menos. La creación de puestos de trabajo y la educación son los pilares básicos
de los discursos que permanentemente tanto Vara como Monago desarrollan en los
foros donde intervienen.
Los encuentros entre Fernández Vara y Monago Terraza no han sido frecuentes
pero cuando se han producido, dentro de la cordialidad y el respeto, el
resultado ha sido productivo. Y así debería seguir siendo.
En estos momentos de aguda crisis económica, en estos días se están haciendo
públicas las cuentas de la Junta
extremeña en las diversas comparecencias de las distintas consejerías en el
parlamento extremeño, claramente a la baja, que un siete por ciento menos no
deja de ser una cantidad respetable, con el paro aumentando, los datos hechos
públicos este miércoles han sido muy significativos, aunque se alegue que
octubre es de siempre un mal mes, la falta de apoyo de las entidades
financieras a las pequeñas y medianas empresas, que pasan por momentos difíciles
y complicados por la falta de liquidez y de inversión, y sobre todo de impagos,
las "fusiones frías" de las cajas extremeñas, que inapelablemente,
por mucho que digan, conllevarán cierre de oficinas, jubilaciones anticipadas y
reducción de plantillas, la Administración autonómica y los agentes sociales
que no acaban de ponerse de acuerdo en saber, decidir y acordar qué es lo
mejor para esta tierra y sus gentes, el Estatuto de Autonomía, que es la
imagen escrita, el espejo público, la esencia de la identidad regional, el
documento donde se recoge el ser extremeño, sus derechos, deberes, sus
consecuencias y su futuro, que debe ser apoyado por todos, la financiación autonómica
en donde el Estado debe ser generoso, y sobre todo justo, con aquellas
comunidades como Extremadura que necesita el apoyo incondicional para el
crecimiento sostenible y deseado por todos, la educación en valores que está en
caída libre, en definitiva, estos temas son los que más ocupan y preocupan a la
sociedad extremeña y estamos seguros que tanto a Vara como a Monago, que en el
día a día toman el pulso de los ciudadanos en sus continuas visitas a los
pueblos y ciudades de la región, les tienen a su vez ocupados y preocupados y
en esencia serán abordados en la esperada reunión en el despacho de Presidencia
de la Junta de
Extremadura.
Los tiempos no están ni para protocolos vacuos ni para encuentros baldíos. Vara
y Monago deben decirle este 11 de noviembre a los extremeños que por encima de la
política, de los intereses de partidos, de las inclinaciones ideológicas, está
Extremadura, con su preocupante presente y su esperanzador futuro. Al menos,
los que así creemos es lo que esperamos.