Antonio
Muñoz Molina ha descrito en algunos de sus artículos su búsqueda de los
periódicos de papel esos días en que no hay prensa en la calle. Como
quien buscaba el pan en los viejos días de fiesta. Muchas generaciones
hemos tenido la misma sensación de vacío esos días navideños o de otras
épocas del año cuando los quioscos están cerrados porque no hay
periódicos. Ahora sigue habiendo esos días sin diarios, pero ahora
existe Internet y aunque no hay prensa de papel hay prensa digital, los
periódicos siguen saliendo y salen veinticuatro horas al día,
incesantemente, en todo el mundo, y uno tiene acceso a periódicos
infinitamente distintos a cada minuto, o casi. Uno puede leer prensa, y
aunque no pueda tocarla la sensación de estar informado es la misma.
Ayer me preguntaba una compañera en Salamanca, mientras íbamos a comprar
el periódico, si habría un día en que, en efecto, ya no habría
periódicos de papel, un día concreto, qué pasaría entonces, decía ella.
Ella misma se respondió: "Siempre habrá periódicos". Yo le dije que los
periódicos serían como el pan, pasará con ellos como ha ocurrido con la
historia del pan. Lo que sucedió con el pan fue que, al nacer los panes
de molde, la gente creyó que un día se acabaría el pan tal como lo
conocimos, el pan que uno podía sacar directamente del horno, amasado
por manos conocidas en el barrio donde habitualmente lo comprábamos.
Pero el pan resurgió, ahí lo tienen; cada vez hay más panaderías; éstas
cada día ofrecen variedades más suculentas y más exquisitas, y cada día
hay más panaderías que además te ofrecen otras cosas, desayunos,
meriendas, comidas; la panadería se ha convertido, en España y en todo
el mundo, en un espectáculo en el que el pan es un hermoso pretexto para
reunirse, para conversar, para celebrar. Eso le dije, que un día la
historia de la prensa se parecerá a esa historia del pan. Cuando compré
los periódicos nos encontramos en EL PAÍS con una entrevista que Laura
Lucchini le hizo en Berlín al director de Die Zeit, el italoalemán
Giovanni di Lorenzo, acerca de la naturaleza del éxito de su periódico,
que ha crecido en ventas y en calidad, y en oferta, en este tiempo de
crisis. "Buscamos la profundización, la orientación, el acercamiento
distinto". Han convertido el periódico, el pan, en un objeto especial,
cuyo contenido no se parece al contenido de los periódicos de su
competencia, y han creado una adicción distinta. Mientras leía la
entrevista, de viaje ya hacia Madrid, mientras se iba descubriendo la
nebulosa que cubría el cielo salmantino, recordé aquella conversación
sobre el pan y la prensa. Giovanni di Lorenzo lo ha dicho mejor, porque
además lo puso en práctica, y ahora resulta que es un excelente panadero
de la prensa.
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Me gusta su árticulo, los periódicos de papel siempre tendrán ese encanto del tacto y el olor a tinta, a imprenta, y en definitiva a NOTICIA FRESCA.
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