Fragmentos de mi niñez III
En el caprichoso paseo por las calles de mi niñez,
echo de menos el árbol centenario que había frente a la iglesia de Santiago,
rodeado de una gradilla circular donde los niños saltábamos y los novios
esperaban impacientes a sus enamoradas. Unos años más tarde era a mí a quien esperaba
un novio junto aquel árbol. Ahora en la lejanía del tiempo lo veo todo muy
ingenuo y provinciano, (fue la época que nos tocó vivir) así éramos y así
vivíamos.
La torre de la iglesia estaba como ahora repleta
de cigüeñas. Las cigüeñas tenían otros vecinos ya desaparecidos en aquel
entorno, eran las lechuzas y los cernícalos. Los chicos los cogían de mascotas,
era fácil verlos con sus “quicas”, así los llamaban ellos. Algunos le cortaban
las alas para que no escaparan y los más bondadosos los llevaban tal cual en
una jaula, recorriendo las calles con los pobres “quicas” que por cierto eran
preciosos. Hoy parece cruel sin embargo ellos no tenían esa intención, les
alimentaban con saltamontes y trocitos de carne que escaseaba en aquel tiempo y
los mimaban, no creo que eso fuera la causa de su extinción, quizás fue el
progreso que iba viniendo.
En fin son cosas de mi niñez cacereña.
Purificacion Claver