...En mis tertulias con la Asociación de Artistas Independientes de Cáceres (que les recomiendo descubran), hemos hablado con frecuencia de la candidatura de Cáceres a Ciudad de la Cultura en 2016. Muchos ciudadanos y ciudadanas jóvenes opinan que esto no podrá materializarse porque el ayuntamiento no mantiene una oferta cultural satisfactoria para copar las necesidades de una Ciudad de la Cultura. Yo no estoy de acuerdo. Desde mi punto de vista, Cáceres tiene un superávit cultural en relación a la demanda de cultura de los ciudadanos...
Nihilismo
pasivo. ¿Les suena? En resumidas cuentas, podemos definirlo como la ausencia de
voluntad de poder, el agotamiento del espíritu, la pérdida de la esencia de la
vida misma, consecuencias directas de los falsos valores y la decadencia de la
sociedad occidental. Evidentemente, no es mío. Es del filósofo prusiano Friedrich Nietzsche. Friedrich fue a
menudo malinterpretado, pero nos podemos quedar con esta idea del nihilismo
pasivo para interpretar un problema creciente en nuestra propia realidad.
¿A qué
viene este párrafo? Verán. Si charlan con ocho de cada diez adolescentes (no me
aventuro a decir niños), muy probablemente encontrarán un vacío existencial y
afectivo más preocupante que la mismísima crisis. La nueva generación está
creciendo entre valores negativos y materialistas, desarrollando una ética
dudosa y encaminándose hacia un futuro incierto.
No quiero
ser pesimista ni mucho menos alarmista, porque siempre se ha dicho lo mismo:
“Esta juventud...”. Pero yo mismo soy una persona joven y les puedo asegurar
que apenas encuentro jóvenes con otras aficiones e inquietudes que el consumo
compulsivo de lo que sea que esté en boga, adaptar su apariencia a la tribu
urbana de turno y divertirse sin pensar en las consecuencias llegando, a veces,
a la autodestrucción, y dejando a un lado, en la mayoría de los casos, su
propia formación, la búsqueda del yo, las iniciativas personales y la
construcción de un autoconcepto sano y bien cimentado. Más bien dejan que la
tele les diga lo que tienen que ser.
Por
ponerles un ejemplo, en mis tertulias con la Asociación de Artistas
Independientes de Cáceres (que les recomiendo descubran), hemos hablado con
frecuencia de la candidatura de Cáceres a Ciudad de la Cultura en 2016. Muchos
ciudadanos y ciudadanas jóvenes opinan que esto no podrá materializarse porque
el ayuntamiento no mantiene una oferta cultural satisfactoria para copar las
necesidades de una Ciudad de la
Cultura. Yo no estoy de acuerdo. Desde mi punto de vista,
Cáceres tiene un superávit cultural en relación a la demanda de cultura de los
ciudadanos. Vamos, que no tiene sentido pedir comida de la que no piensas ni
probar bocado.
Volviendo
al tema, aunque ahora más que nunca suene a topicazo, creo que el problema está
en la televisión. Cuando yo era adolescente nos hacían creer que seríamos
estrellas del rock. Ahora les hacen creen que no importa cuánto lo intenten,
porque nunca serán aceptados y felices si no consumen determinados productos y
no siguen la línea que ellos les marquen. Que no vale la pena ser inteligente,
ni creativo, ni correcto, ni nada de nada. Lo que hay que hacer para ser “guay”
es vestirse como lo los chicos de Fama.
Miren,
hablando en plata, siempre hay alguien a quién recriminar: a los profesores, a
Ios videojuegos, a los amigotes y las amiguitas, etc., pero la realidad, es que
la responsabilidad directa de todo este desdén por la cultura y los buenos
valores es de la propia familia. Por norma general, los padres están tan
ocupados que dejan que la televisión eduque a sus hijos con tal de que no les
den la tabarra después de un largo día de trabajo. Yo creo que los pequeños, en
muchos casos, escuchan hablar más a Jorge Javier Vázquez y a Mercedes Milá que
a sus propios padres. Pero como últimamente la consecuencia puede ser hasta
rentable... Analicen, por favor, el mensaje de “Generación Ni-Ni”, por ejemplo.
Yo lo que capto es “Si no ha sabido educar a su hijo y ahora es un completo
inútil, vago y descarado, no se lamente. ¡Sáquele partido al asunto exhibiéndolo
en TV!”. Madre de Dios... Morbo y más morbo. En este aspecto, tenemos justo lo
que nos merecemos.
Para
terminar, diré que, si queremos que se le otorgue el título de Ciudad de la Cultura en 2016 a nuestra ciudad, la
solución no es reclamar conciertos al ayuntamiento. La solución es crear un
espíritu emprendedor y de auto búsqueda en los ciudadanos. Concienciarnos de
que nadie va a venir a tocarnos con una varita mágica y nos va a hacer más
cultos y más competentes de la noche a la mañana. En lugar de esto, hay que
aprender a aprender, creando un clima de respeto a las iniciativas y opiniones
ajenas y, por supuesto, levantar un escudo a la influencia de los medios. Los
ciudadanos hacen a la ciudad, y no al revés. Nosotros somos Cáceres 2016.
Padres de
hoy, apaguen la televisión y siéntense al lado de sus hijos e hijas. Atrévanse
a descubrirles. Pregúntenles “¿Quién eres?”, y más importante: ¿Quién quieres
ser? Se sorprenderán.