El problema de Haití, no se resuelve acogiendo a los niños de ese país, se resuelve dejando de abrazar la hipocresía y haciendo las cosas bien. Tras el terremoto que sufrió el país, toda la comunidad internacional y organismos internacionales se pusieron manos a la obra. Vivimos el dolor a través de las imágenes en los medios de comunicación, y empezó la respuesta. Pero como en toda catástrofe, hay fases, y nuestra comunidad internacional, desmemoriada, una vez más, se quedó a medio camino.Mucho perro buscando supervivientes, mucha voluntariedad, y ahora, el cólera. Una vez más hemos pasado de la fase del rescate a la fase del olvido, abandonando a su suerte a un pueblo. Que Naciones Unidas sea un letrero que tranquiliza conciencias no es nada nuevo.
Pero, ¿porqué algunos se acuerdan de los niños de Haití, y no de los niños del Sáhara, Iraq, Afganistan o Sudán?, ¿porqué algunos en el tema del Sáhara dan un capotazo bajo diciendo que la política exterior es del Gobierno de España, y la asume a oyes juntillas, y no tiene el mismo criterio para la Cooperación Internacional de nuestro país?
El problema no se resuelve con propuestas como las que hemos oído estos días de acogimiento de niños, no, menos propuestas y más respuestas. ¿Sacamos a los niños y que se mueran mujeres y mayores, y jóvenes...?
Pues eso, que una vez más la lágrima se evaporó...
José Antonio Monago Terraza