No tengo la culpa de su desgracia. Si está tirado en la calle será por algo. Es alcohólico, drogadicto, está perdido. Lo tenían que quitar de ahí y llevárselo a algún sitio. Todo el día tumbado en el banco del parque, sin dar ni golpe. ¡Qué mala imagen!
Supongo que mis palabras habrán provocado escalofríos. Es precisamente lo que
pretendo. Lamentablemente sólo reflejo opiniones que todos conocemos. Pero
detrás de cada sin techo hay una vida y una historia que nos negamos a
entender. Vemos la fachada de la miseria y pocas veces pensamos en los
sentimientos y en el verdadero dolor. Son muchas las circunstancias que pueden
llevar a una persona a la calle. Son pocas las esperanzas y las oportunidades.
El desarraigo, la soledad y la pobreza tienen el rostro feo y desagradable para
nuestros ojos delicados. Escribo estas líneas en el calor de mi casa. Hoy hace
frío y ellos lo estarán pasando mal. Quizás no puedo hacer demasiado para
ayudarles, o tal vez sí. Espero al menos que el eco de mi voz remueva alguna
conciencia, aunque sea la mía.
Víctor Manuel Jiménez Andrada
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