Ya lo anunció esa eminencia de empresario que -con resignación de sus socios de la CEOE- abandonó voluntariamente su presidencia:
¡Hay que trabajar más y cobrar menos!
Con el pacto de las pensiones también se ha demostrado que 2011 es punto de arranque para recibir mandobles.
Veremos qué pasará con el consiguiente pacto para las administraciones públicas. Si con los docentes no se valora el desgaste psicológico personal y el cada día más difícil desempeño de su función, nuestro modelo educativo tendrá que hacer ofertas a los estudiantes de Guinea, Sahara o Iberoamérica para que sean los futuros profesores de España. Para que eduquen a la población más difícil de educar del mundo en estos tiempos. Y esto lo digo porque somos el país de mayor número de divorcios y estamos siendo la comunidad que más deprisa adopta y se adapta a las herramientas electrónicas e Internet. La desorganización mental que ambas cuestiones provocan en los cerebros en desarrollo todavía no se ha cuantificado, pero nos enteraremos en breve. Si en el inicio y en el desarrollo arrancamos mal y continuamos peor, ya me contarán cuál será el desenlace. Yo anuncio que terrorífico.
¡Con el poco apego que tengo yo a ese tipo de literatura!
En definitiva, Sr. Presidente, no le insista al Sr. Gabilondo sobre la creación de otra ley de educación. Ya tenemos de sobra. Propónganse los grupos parlamentarios crear una norma coercitiva que obligue a las parejas una madurez mínima para ser padres, para que el subsiguiente divorcio afecte a la menor cantidad de niños posible. Y a continuación propongan una limitación saludable de las herramientas informáticas y de Internet en los centros educativos públicos, (los privados ya la están desarrollando). Conocidas y realizadas estas cosas, doten a la sociedad de un mínimo respeto hacia unos docentes competentes e implicados para que se sientan reconocidos. Así, llegaremos a algún sitio. Como vamos, a ninguno.
Últimamente se llena mi buzón porque piden mi firma para que nuestros representantes políticos se bajen el sueldo, para que sus complementos vitalicios desaparezcan, para que cada representante cobre un solo salario público aunque visite distintas instituciones o para que los ex-cargos no perciban nada, puesto que no desarrollan nada. Piensen en esto y hagan algo, o mucho. Que a Egipto y Túnez los tenemos a una corta travesía nadando o en ferry. ¿Se han olvidado de aquellos aforismos: “A igual trabajo, igual salario” o “ A cada uno según su capacidad y de cada cual según su responsabilidad? Pues eso, recuérdenlo, al loro y a descolocarse un poco, que hay que colocar a alguien de los que cada día más, se descolocan.
La gran historia debemos escribirla con renglones pequeños. Tenues y tiernos, pero con sentido y transcendencia.