El ayuntamiento pacense de Los Santos de Maimona planteó un ERE, porque no puede hacer frente a la nómina de personal. Sobran 9 trabajadores, de un total de 350 empleados públicos. Este municipio cuenta según el INE con 8.242 habitantes, lo que indica que de cada 23,5 vecinos, hay un empleado en el consistorio.
Es una cifra abultada, que se desglosa en 150 personas entre funcionarios y laborales, a los que hay que añadir 200 que estacionalmente trabajan con cargo a ayudas de la administración regional, y que terminarán a buen seguro tras las elecciones de mayo de este año.
Creer que se combate el desempleo sólo con empleo público es un error, por cuanto supone desconocer que el empleo se genera principalmente desde las PYMES y los autónomos. Podrá ser un alivio, sin duda, pero no la solución.
Esta mañana he estado en Navalmoral de la Mata, municipio gobernado por el popular Rafael Mateos. Esta localidad cuenta con 17.309 habitantes, y un total de 200 empleados en el ayuntamiento, es decir, de cada 86,5 vecinos, hay un empleado en el consistorio. Este municipio tiene sus cuentas saneadas, y no necesita acudir a la fórmula del ERE.
Cuando crecen las cifras de personal en la administración hacia el infinito, exponencialmente surgen los problemas: retrasos en el abono de las nóminas de los empleados, retrasos en el abono de las facturas a proveedores, para continuar con los impagos a unos y a otros, despidos, y las inevitables subidas de impuestos, con el aderezo de la paralización de los gastos de inversión. Es una espiral en la que se entra poco a poco, y que en sus vueltas, deja a mucha gente en el camino, y muchas ilusiones.
Muchos ayuntamientos en España han contenido la respiración hasta las elecciones de mayo. Se aplazan las medidas de ajuste, pero en esa larga espera, algunos, como el ayuntamiento de Los Santos de Maimona han salido a la superficie a tomar aire. Es el primero de la región, y esperemos que sea el último.
“No gastar más de lo que se tiene” dijo la Canciller Merkel, “come y paga” me dijo el otro día una madre desempleada. Sentido común, en definitiva.
José Antonio Monago