Cora no podía superar la sensación de miedo que sentía cada noche cuando
cruzaba “La calleja de la Maga”. La angosta y larga calleja, tenía demasiadas
leyendas tenebrosas, para transitarlo sola cada noche y no sentir una sensación
inquietante, que la hacía aligerar el paso.
Aquella noche lloviznaba y el suelo estaba resbaladizo, Cora sintió que uno de
sus pies falló y trastabilló un par de veces, en su rápido caminar. Siguió
avanzando por la larga calle y escuchó el eco de unos pasos extraños, se paró
un momento y el ruido de pasos cesó. Reanudó de nuevo su camino, una vez más
percibía los pasos apresurados y chancletosos, examinó su zapato izquierdo,
notaba que algo se había adherido a la suela, comprobó que estaba totalmente
despegada, eso le provocó una sonrisa tranquilizadora.Vislumbrando de donde
venía aquel sonido de pasos extraños, arrancó la suela con energía y alcanzó el
final de la callejuela, sin un atisbo de miedo. No obstante la sombra sigilosa,
de algo o alguien se advertía unos pasos más atrás y sin que ella lo
percibiera, la alcanzó justo al final de la calleja. Un grito de pavor se
escapó de su garganta, justo cuando salía a la explanada. Un individuo de
aspecto desagradable y cruel rodeó su cuerpo con fuerza. Cora mordió una de sus
sucias manos con furia, escupió un trozo carne repugnante y echó a correr
descalza. Cuando llegó a la plazoleta, se recompuso las ropas, que aparecían
descolocadas y atusó su pelo. Un llanto contenido se quedó en su garganta y no
rompió su llanto, hasta encontrarse a salvo en su casa.
Purificación Claver