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Lunes, 13 febrero 2017

020. DON CARLOS. IN MEMORIAM

Foto de lne.es

Carlos Hugo 'Libertad'

 

OPINIÓN. DIARIO HOY. EXTREMADURA

 

Carlos Hugo 'Libertad'

 

21.08.10 

 

RODOLFO ORANTOS MARTÍN

 

 

La cuarta guerra carlista, de 1936 a 1939 se cerró con un vencedor que resultó ser perdedor desde antes que esta acabase. Los carlistas fueron decisivos para el triunfo y fueron traicionados, engañados y apartados por el general Franco, deportados, expulsados de España y perseguidos por oponerse al régimen desde el mismo año de la maldita 'unificación' de 1937.

 

 

Los carlistas lucharon, como siempre, por sus profundas creencias cristianas, por los derechos históricos de los reinos que componen España y por el Rey, siempre por el Rey de las Españas. Franco prostituyó la religión, ahogó los deseos autonomistas y federalistas y tardó 40 años en traer al Rey.

 

 

Frente a esto don Javier de Borbón Parma y luego su hijo y heredero don Carlos Hugo lucharon. Expulsados de España, detenidos por los nazis, perseguidos por el franquismo, construyeron un carlismo federalista, autogestionario, socialista, demócrata y comprometido con la libertad.

 

 

Desde los fueros se pasó a la autonomía, desde la fe cristiana a su compromiso social con los más débiles, con la justicia social y con la libertad, desde el derecho dinástico a una monarquía sin corte, moderna y comprometida con el pueblo.

 

 

Estas ideas fueron trasladadas a la Constitución de 1978 y, digo más, inspiraron la monarquía parlamentaria en la que vivimos.

 

 

Primero don Javier y luego don Carlos recogieron y cuidaron la legitimidad usurpada en 1833 y se la devolvieron al pueblo español en 1978. Don Carlos pudo ser un buen rey, tan bueno como el que tenemos ahora, pero con la Constitución se cerró también esa herida.

 

 

El fracaso político de 1979 -al carlismo no se le permitió presentarse a las elecciones de 1977- no le hizo olvidar sus lealtades, al heredar el Ducado de Parma, dejaba claro que no podía ser Rey de España, dado que ambas dignidades son incompatibles conforme a lo dispuesto por Felipe V. Después cuidó el archivo carlista y una vez completado lo entrego al Estado español hace dos años.

 

 

El carlismo es otra memoria histórica pendiente, miles de represaliados, exilados, deportados y perseguidos durante 150 años sólo por sus ideas, entre ellos un buen puñado de extremeños, perfectos desconocidos en su tierra y en su historia. Los reyes carlistas de las Españas, como se titulaba, siguen enterrados fuera de España, el Duque de Parma, que siempre fue Infante de España, a diferencia del Duque de Calabria, no ha visto reconocida esa dignidad en los últimos 47 años. Es el momento de corregir estos defectos que algunos seguimos sintiendo en profundidad.

 

 

El último Rey que juró los fueros vascos, catalanes, aragoneses, valencianos, baleares, navarros y castellanos fue Carlos VII. Desde 1876 a 1981, cuando Don Juan Carlos I dio la cara en Guernica para ser insultado, pasaron muchas cosas, algunas ideas de las que disfrutamos ahora: autonomía, estado social de derecho, monarquía parlamentaria y moderna fueron también aderezadas por don Carlos Hugo de Borbón y Borbón

 

 

Franco dejó una monarquía instaurada que don Juan legitimó en 1977 y don Carlos Hugo, Carlos IV de Parma, también legitimó en 1978 y por eso la Constitución dice lo que dice. Don Carlos se reunió con su primo don Juan Carlos I en el Palacio Real ese año y desde entonces todo quedó despejado.

 

 

Ser carlista, yo nunca oculte el serlo, hoy en día excede de una posición política, tenemos carlistas en todos los partidos y casi todas las ideologías. Significa recordar la historia, conocer estos valores, defenderlos y trasladarlos. Por ello don Carlos merece un reconocimiento, aunque sea a título póstumo, el duque de Parma por nacimiento y príncipe de Holanda por matrimonio merece el Infantado de España por sus propios méritos.

 

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