Añade este código entre las etiquetas head de tu web:
El diario digital de Extremadura
Martes, 28 marzo 2017
Actualizada el: 14:21
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
DEx
Jueves, 23 febrero 2017

Orantos Martin: La señora de Urdangarín no tiene derecho dinástico alguno

"Creo que una Infanta de España nunca se debía haber sentado en el banquillo, que podía haberse sentado la Señora de Urdangarín, pero no quien tiene, por gracia del Rey tan alta dignidad", manifiesta el experto en asuntos de la Corona, y responsable de dicha sección en Digital Extremadura, Rodolfo Orantos Martin

[Img #54765]En DEx entrevistamos a  Rodolfo Orantos **, por ser un experto en la materia y una voz autorizada para opinar sobre un tema de tan candente actualidad como el de la sentencia condenatoria al ex balonmanista Iñaki Urdangarín y su mujer, la Infanta Cristina de Borbón, y sus consecuencias, de las que están dimanando  variedad de opiniones y controversias. 

 

Han pasado unos días desde la sentencia y puede hacerse una valoración más reposada en el tiempo, ¿la ha leído?

 

 No, no he tenido ocasión aunque me alegro, como haría con cualquier otra persona, de la absolución de la hermana de Su Majestad en responsabilidad penal. En todo caso la sentencia con ser importante no es significativa en el plano de las Ciencias Dinásticas. El problema en ese ámbito es de ejemplaridad, responsabilidad y lealtad a la Corona, es por eso que creo que una Infanta de España nunca se debía haber sentado en el banquillo, que podía haberse sentado la Señora de Urdangarin, pero no quien tiene, por gracia del Rey tan alta dignidad.

 

¿Entonces cuál es la principal virtud que debe sostener un Infante?

 

Un Infante de España tiene que ser ejemplar, responsable de sus actos y leal a la Corona. La hija de Don Juan Carlos I no ha sido ejemplar pues no puede permitirse como Infanta defraudar a la Hacienda Pública hasta el límite en que la sanción deja de ser administrativa y pasa a ser penal; no puede permitirse no conocer las actividades se su marido, porque si no es responsable por acción - como indica la sentencia por lo publicado – lo es por omisión, al no enterarse de nada. Ahora enterada de los comportamientos de su consorte, está en la obligación de abandonar a su marido - condenado a más de seis años de cárcel – o renunciar a la dignidad del Infantado, pues no hacer lo primero es respaldar en situación de culpabilidad determinada por los tribunales y eso no puede hacerlo una Infanta de España, que tiene – tercera obligación – que ser leal a la Corona a la que perjudica notablemente con todo esto.

 

[Img #54764]Pero, ¿la absolución no la rehabilita incluso para funciones institucionales como se está publicando?

 

 La sentencia lo que dice es que no tiene la responsabilidad penal que se imputaba, pero que si se lucro de lo ajeno, de lo de todos, y tiene que devolverlo. Eso que puede ser sostenible para las personas comunes en el ejercicio de otras actividades privadas o profesionales, es insostenible para una Infanta de España, que está obligada, insisto, a la ejemplaridad. Esta Señora está obligada a recurrir la multa y sostener su inocencia como única y remota posibilidad de redención institucional. Recurrir la acusación de Manos Limpias es simplemente una cortina de humo. Se ha llevado 265.000.00 euros que no eran suyos, que hubiese capitalizado a su favor de no ser por este procedimiento y nunca ha tenido la voluntad de devolverlos o por lo menos no se conoce declaración al respecto. Habría que calcular hasta los intereses que corresponden al tiempo que ese dinero ha estado fuera del tesoro público. Es insostenible.

 

¿Cuáles son las soluciones?

 

Las soluciones pasan por tres asuntos: el título de Duquesa, la dignidad del Infantado y los supuestos derechos de sucesión en el trono

 

¿Cuénteme del Ducado? entiendo que del Ducado de Palma de Mallorca

 

Este es un asunto ya resuelto, pero no por ello menos importante. Su uso fue revocado. Estos títulos no son exactamente nobiliarios sino propios de la Real Familia, no están sujetos a sucesión hereditaria, su propiedad es de nuestra Familia Real y su posesión de Su Majestad el Rey, que autoriza el uso de cualquiera de ellos a sus miembros. Revocado su  uso, sólo cabe decir que conforme a la legislación española el Señor Urdangarín nunca fue Duque de Palma de Mallorca, dado que la gracia en España, a diferencia del centro de Europa, nunca es extensiva al consorte que tampoco es Excelentísimo Señor, salvo que lo sea por otra circunstancia. Fue a lo sumo un tratamiento de cortesía verbal, lo que si costumbre en España y nunca debió pasar de ese plano. Es inconcebible que algunas publicaciones citen al Señor Urdangarin  como miembro de la Casa Real, pues nunca ha gozado de esa pertenencia. Aquí se confunde la Real Familia con la familia del Rey, ambas con la Casa Real y esta con la Casa de Su Majestad el Rey en sitios insospechados. Por último en buena praxis los títulos nobiliarios deben ser primero creados y luego autorizados, en este caso se autorizó su uso sin creación previa.

 

[Img #54763] ¿Y qué hacemos con el Infantado?

 

Respecto al título de Infanta de España, decir que fue creada Infanta en 1987 pues no nació como tal salvo que sólo consideremos el Derecho Dinástico Privado y conforme a él la condición de Príncipe de Asturias de su padre y de Rey de su abuelo Don Juan IV en el momento de su nacimiento. Con independencia que puede renunciar al título en cualquier momento, el Gobierno de España tiene atribuciones para retirarle el mismo, sea de nacimiento o de gracia;  y existen hasta tres antecedentes en monarquía constitucional, en España y en la historia. En estos casos los que por comportamiento insatisfactorio conforme a los usos de la época de Infantes de España provocaron la pérdida de la dignidad y el tratamiento de Alteza Real que conlleva. El procedimiento siempre ha sido el siguiente: Expediente del Ministerio de Justicia; debate del Consejo de Ministros; y publicación de Real Decreto retirando la dignidad. Es por tanto que Su Majestad el Rey puede hacer Infantes de Gracia, pero sólo el Gobierno puede retirar la dignidad y no el Rey como se ha publicado.

 

¿El Gobierno de España, claro?

 

Si por supuesto. Desgraciadamente el ejecutivo de turno no ha asumido esta responsabilidad y ha dejado pasar el tiempo con grave perjuicio para la Corona, en algo que no existe duda de procedimiento. Los Infantes pueden ser natos que son los hijos del Rey y del Príncipe de Asturias; de gracia, a quienes concede la dignidad Su Majestad y de pacto, que son el Duque de Calabria, el Duque de Noto y el Duque de Parma por esa condición de Jefes, primer heredero en el caso del Duque de Noto, de las Reales Familias de Italia que son parte de la nuestra conforme a lo dispuesto en los tratados internacionales de Nápoles de 1759 y Aranjuez de 1801, no denunciados por el Reino de España y vigentes en la actualidad, al menos en estos aspectos. Son matices importantes estas cuestiones, basta decir que en 1987 se reconoció la dignidad de Infantas a las hermanas de Don Juan Carlos, estableciendo que lo eran antes del Real Decreto aprobado, mientras que sólo se creó Infantas a sus hijas, unas por tanto de nacimiento y otras de gracia. Es relevante.

 

 ¿Qué ocurre con los derechos dinásticos?

 

 Es  la cuestión más importante de las tres, cabe decir que ni ella ni su hermana los han tenido nunca. En el ámbito del Derecho Dinástico Público y conforme a la Ley de Sucesión de 1947 no los tenían aunque sí sus descendientes si eran de estirpe Real, lo que no es el caso del Señor Marichalar y del Señor Urdangarín, y profesaban la religión Católica Romana. Esa Ley, en cuyo ámbito nacieron ambas hermanas, fue derogada el 29 de diciembre de 1978 pero no sus efectos. La Constitución no creó derecho dinástico nuevo alguno en relación con el trono de España, por lo que ni hubo trasposición de lo que no existía de una norma a la otra, ni fue creado un derecho nuevo. Es justo lo contrario, se pasó de la Ley a la Ley por la Ley y quedaron como estaban sin nada.

 

Esa era una Ley de la dictadura…..

 

Afirmativo pero tenemos la segunda posibilidad ajena al General Franco. Es la derivada de la mención que hace la Carta Magna a “la Dinastía Histórica”  con ello se recoge constitucionalmente el Derecho Dinástico Privado, el vigente en la Real Familia cuando en España no era reinante y en concreto desde 1833 para su rama carlista y desde 1931  para su rama isabelina. Pues bien, desde 1931 Real Familia tenía por norma privada las disposiciones públicas de la Constitución de 1876, que sí les hubiese dado derechos al trono, pero en 1957 Su Majestad, asume la herencia de la rama carlista, reponiendo como norma privada de la Real Familia el Nuevo Reglamento sobre la Sucesión en estos Reynos de 10 de mayo de 1713. Es evidente que no podía ser lo uno sin lo otro, por eso los matrimonios de  Sus Altezas Reales las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita quedan fuera del ámbito dinástico y se refuerza el papel del Su Alteza Real el Infante Don Alfonso, Duque de Calabria, como segunda línea tras la de Don Juan Carlos, entonces Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, Girona y Viana.

 

[Img #54766]¿Este, digamos Reglamento, no discriminaba a las mujeres?

 

No, no era así las postergaba pero les daba derecho a diferencia de lo previsto en el antiguo Reino de Aragón donde la exclusión era absoluta, por eso Juana I de Castilla, también Juana III de Navarra, nunca fue Reina de Aragón, pasado la Corona del Rey Fernando, el abuelo, al Rey Emperador Carlos, el nieto. Así se llamó Ley Semi Sálica frente a la Ley Sálica de Aragón. El Nuevo Reglamento está vigente como Derecho de Familia hasta la vuelta al Derecho Dinástico Público el 29 de diciembre de 1978 con la Constitución española. Conforme a esta norma las dos hijas de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I sólo podían heredar el trono y tras ellas sus herederos en el caso de ser la hija mayor del último varón y Rey de España descendiente de Felipe V.

 

¿Se ha dado el supuesto?

 

Este supuesto que no sea ha dado, ni se puede dar ya. Es por todo ello que no es que tengan, es que nunca han tenido derecho alguno ni por un lado ni por el otro, por lo que no se puede renunciar a lo que no se tiene. En el siglo XX la norma sucesoria cambió tres veces: la primera en 1931, cuando el Derecho Dinástico Público previsto en la Constitución de 1876 pasó a ser Derecho Dinástico Privado o de Familia; la segunda en 1957, cuando se toma otra norma de Derecho Dinástico Público como Derecho Dinástico Privado y en concreto el Nuevo Reglamento sobre la Sucesión en estos Reynos de 10 de mayo de 1713; y por último en 1978 donde en el ámbito de la Constitución se vuelve al ámbito del Derecho Dinástico Público. Por todo esto fue tan importante la renuncia de Su Majestad el Rey en 1977 y el apoyo al sí en el referéndum constitucional de Su Alteza Real el Duque de Parma en 1978. En todos los supuestos había que llegar con derecho de sucesión al momento del cambio conforme a la norma anterior para poder retenerlos bajo la nueva. Es este un error que se comete con frecuencia, con mucha frecuencia. Por esta falta de derecho, no se dio cuenta a las Cortes Generales de los  matrimonios de las hermanas del Rey para que pudiesen manifestar oposición. Es evidente que  las Cortes no pueden enterarse de la boda de la hija de un Rey  de España, si esta tiene derecho de sucesión, por una revista del corazón.

 

¿Y cuál es la posición constitucional en este momento?

 

La Constitución acabó con la monarquía instaurada por la dictadura y restauró la monarquía de siempre, la que data del año 409 con el primer Rey Visigodo, esta monarquía ha conformado su dinastía con sus normas, públicas en unos casos y privadas en otros, ahora solamente públicas desde la entrada en vigor de la Constitución, pero había que llegar a ella con los derechos antiguos para poder pasar a tener los derechos sucesorios constitucionales, quien no tenía los primeros, sencillamente no pudo acceder a los segundos. Incluso, como en el caso de los derechos forales de los Señoríos Vascos y el Reino de Navarra, una disposición adicional podía haber habilitado a las hijas de Don Juan Carlos sin menoscabo de determinación constitucional de la Dinastía Histórica, pero no lo hizo, por lo que nada tienen ellas y sus descendientes, quizás esta falta de contenido dinástico justifica la azarosa educación del hijo mayor de  Su Alteza Real la Infanta Doña Elena, dado que en otro caso sería irresponsable no prestarle atención.  Así y frente a lo que se publica reiteradamente no tiene nada a que renunciar, el problema más grave está resuelto desde hace años y tras las hijas del actual monarca, sólo ya condicionadas por la Constitución, viene en la sucesión Su Alteza Real Don Pedro de Borbón y Orleans, Duque de Calabria y Jefe de la Real Familia de Las Dos Sicilias. Tras él sus hijos.

 

 A lo largo de esta entrevista, he detectado que ha evitado en todo momento referirse a la Infanta como tal ¿por qué?

 

Indudablemente es Infanta de España hasta que se dicte norma en sentido contrario, lo que puede hacer el Gobierno, si no sigue mirando a otro lado, y no el Rey como he dicho. Otra cosa es lo que pueda sentir cada uno, porque cuando a unos determinados compatriotas les hemos reconocido constitucionalmente una desigualdad que les  permite conformar la primera familia de la nación, están obligados, como mínimo a la máxima responsabilidad y la más absoluta ejemplaridad o a pasar a ser ciudadanos normales si no pueden conllevar tan pesada carga. A mí, sin animosidad personal alguna con esta Señora, y siendo este buen ejercicio tanto en República como en Monarquía, me parece que esas circunstancias - responsabilidad y ejemplaridad -  no se han dado ni se dan, por lo que aplico, salvando el tiempo y la forma, aquello de ser buen vasallo sólo si hay buen Señor. La multada, salvo mejor criterio, no lo ha sido, todo lo contrario que Su Majestad el Rey, Su Majestad la Reina y el resto de Infantes e Infantas de España que lo son todos los días del año.

 

** El Profesor Doctor Rodolfo Orantos Martin destaca, entre otros méritos, por su Trabajo de Fin de Máster “La necesaria Regulación de la actividad mercantil de la Real Familia Española” y su Tesis Doctoral “Un papel para la monarquía en la Unión Europea” han conseguido respectivamente el Premio Encina de Oro de la Facultad de Empresa de la Universidad de Extremadura y el Premio Extraordinario de Doctorado respectivamente y ha publicado un libro, “Felipe VI y Leonor II. La ley Necesaria” teniendo previsto el lanzamiento del segundo “El nuevo valor de la Corona” , próximamente. Es,  desde abril del año pasado por estos y otros méritos,  Académico Ordinario, máximo grado posible, de la Accademia Tiberina Già Pontificia, Instituto Universitario de titularidad mixta, vaticana e italiana perteneciente al EEES (Espacio de Estudios Europeos Superiores). 

 

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
DigitalExtremadura.com | El diario digital de Extremadura • Términos de usoPolítica de PrivacidadDONDE ESTAMOS
© 2017 • Todos los derechos reservados.
Powered by FolioePress