El futuro de Extremadura pasa por un pacto de gobierno de izquierdas entre PSOE e IU que borre el recuerdo de la pinza PP-IU de los años noventa. Entre otras cosas porque entre ambas fuerzas superan en más de 19000 votos al PP (sin contar los más de 1500 de Vélez en Mérida). Un pacto de gobierno que se comprometiera con las consignas del partido más votado (empleo, austeridad y bajada de impuestos) supondría una solución más justa al desenlace de este proceso electoral. El coordinador general de IU, Cayo Lara, está –con certero criterio- por la labor del pacto. Y el coordinador regional Pedro Escobar debe comprender que durante estos cuatro años, incluso ahora mismo, el mensaje de IU que desde Madrid han recibido los extremeños por los grandes medios, ha sido mucho más nítido y potente que el suyo, aunque la campaña a pie de calle la hayan trabajado él y sus compañeros de candidatura. En las grandes líneas programáticas, tanto a nivel local como regional es mucho más efectivo -sin renunciar a propuestas significativas como la refinería- llegar a un acuerdo regional con el PSOE, (que facilite seguir por el camino recorrido en estos últimos 28 años de elecciones autonómicas), a que por omisión de Izquierda Unida, se posibilite la poco recomendable imagen de que forme gobierno el mismo partido que en Madrid desatiende la educación y la sanidad públicas mientras hace poco caso a la ley de dependencia. Yo me atrevo a proponer –aunque me llamen impertinente- que el acuerdo contenga los siguientes puntos. Un pacto municipal que haga alcaldes a concejales de ambas formaciones mientras juntos sumen mayorías absolutas, entre ellos mismos o asimilando otras formaciones afines. Que de los tres diputados de IU en la Asamblea uno sea titular de una nueva consejería de educación, cultura, juventud y deporte, otro diputado de IU, que se encargue de la consejería de agricultura, ganadería, medio ambiente y recursos naturales, y el tercero, que ocupe un cargo en la mesa de la Asamblea. Dicha mesa podría también hacer algún hueco al PP.
En cuanto a la cantinela que inició la presidenta de Madrid sobre adelantar las generales, hasta el diario económico conservador Financial Times ha dicho que no es buena medida para nuestro país, tal y como están las cosas. Además, permitidme que os diga que hay que dar un respiro a los carteros españoles que han quedado exhaustos estos últimos días, por el trajín que les procura el voto por correo. Lo que sí urge es que el sábado próximo, el PSOE proponga un candidato de consenso para las próximas elecciones. Yo me inclino por López Aguilar.
¿Estoy indignado? No. Bueno, un poco sí. Lo que más estoy es resignado. Por esto, propongo por último -para ayudar a que nuestros problemas se solucionen- que todos los ciudadanos salgan a la puerta de su casa un día cualquiera a una hora conveniente, y se pongan a rezar sean creyentes o no. Yo estoy dispuesto a vestirme de nazareno y orar de rodillas, para que el Hijo del Hombre descienda hasta Iberia, y pertrechado del látigo que utilizó en el templo contra los mercaderes, repita la jugada. Así nos salvará de todo atisbo de mercado que pueda rodearnos y protegerá nuestras precarias y depauperadas economías domésticas. Sólo debéis elegir día y hora. Dadme una señal y lo hacemos. Amén.