Miraba al mar sin emociones.
No le faltaban motivos,
Las olas venían e iban.
No se llevaban el infierno vivido.
En la playa descansan,
Cuerpos femeninos.
Dorados, turgentes, lascivos.
No los mira...
A pesar de su hombría joven,
Casi de niño.
Va ofreciendo agua fresca
A los cuerpos dorados
Descansados y vivos...
Ha mirado al mar, sin emociones.
El mar... Donde ha vivido,
Treinta largos días...
Y sus noches de dolor y gemidos.
En la frágil patera soñaba,
Encontrar, la estrella de su destino.
La buena estrella, el buen destino.
Divisó la playa
Y quedó rendido...
Ha mirado al mar...
Donde se sintió perdido.
El mar impetuoso y bello
Para el desconocido.
El lo conoce ya.
Desde otro punto.
Desde un punto perdido...