Ciertamente
no ha cogido de sorpresa, y menos a quién le conoce, que el todavía alcalde –
en funciones – del ayuntamiento emeritense, el socialista Angel Calle, con 45
años a sus espaldas de militancia política, extensa, variada y digna de estudio
– haya renunciado a su acta de concejal en la oposición del consistorio romano.
Se veía venir y así se comentaba en los círculos socialistas de la capital
autonómica, donde el verato Sánchez Amor, manda y domina “ el aparato” como
experto estratega que es en esto de la cosa política.
Debe ser muy duro tocar poder, ejercerlo y estar convencido de que lo que haces no solo está bien sino que es bueno para la ciudadanía para que luego ésta, llegue, coja su voto y se lo preste durante los próximos cuatro años a tu adversario, y más si se trata de un adversario de las características de Pedro Acedo - otro para ser estudiado en profundidad – con una trayectoria llena de vaivenes tanto de cara al exterior como en las bambalinas populares.
Este lunes ha llegado el profesor Calle y ha dicho
que regresa a las aulas porque no quiere entorpecer la labor de oposición de su
grupo, es decir, tal y como ha expresado no quiere ser una tutela, una rémora o un freno,
para añadir que estos días previos a hacer pública su decisión han sido de lamentación,
duelo y luto. Claro, clarito lo ha dicho, consternado como se siente el amigo Calle, al que le
deseamos toda suerte de parabienes en su retomada labor docente.
En el titular de este artículo decimos que si Calle está en la
calle ¿ no será el único? refiriéndonos a
como han quedado otros ayuntamientos en
la comunidad autónoma extremeña, después del varapalo que han recibido los
socialistas , caso de Cáceres, en donde la también profesora Carmen Heras, ha
dicho y redicho que hasta el día once de junio no se pronunciará al respecto de si sigue
en la oposición o no. Los comentarios mayoritarios se inclinan porque se
irá, aunque se diga que es una mera suposición pero lo cierto es que se ha escuchado con fundamento en la casa
interna de la cacereña avenida de Hernán Cortés. Otros opinan que el asunto de la
renuncia o no de Heras depende muy mucho de que Vara se haga con las riendas de
Extremadura de nuevo ¿¿?? Carmen Heras tiene una enorme experiencia política,
es la actual presidenta del PSOE en Extremadura y secretaria general en la
capital cacereña, y lo que haga, o lo que le puedan ofrecer, seguramente sea lo mejor que pueda hacer en
estos momentos tan delicados.
El caso de Plasencia es muy significativo por lo especial que
resulta. Ya se sabe como el popular Fernando Pizarro y su equipo han derrotado a
Elia Blanco y los suyos, de una forma incontestable y desde luego para salir
huyendo despavorido o bien para quedarse y aguantar el tipo con la estoicidad
que mandan los cánones de la asunción de la derrota. Pero hete aquí que Blanco,
en compañía de otros, está imputada en asuntos de presuntos delitos
urbanísticos y por tanto, la historia se puede tornar negra, muy negra, o bien
salir triunfante si ni siquiera se va a juicio, cosa que está por ver. Elia
Blanco tiene carácter y lo que decida
será por el bien de su ahora depauperada imagen y de su incierto futuro político, pero
seguramente no esté en manos de ella decidirlo.
Y por último, el ciudadano Vegas, D. Celestino, que el hombre anda por ahí recuperándose del vil resultado obtenido ante la apisonadora Celdrán, que domina Badajoz tan poderosamente. Al susodicho alcalde a este paso le ocurrirá como a Ibarra, será él quién decida cuando y cómo se irá. Curiosidades de las coincidencias políticas. Vegas seguirá en la oposición, ocupando aún menos bancada con sus compañeros y ni siquiera se ha planteado no seguir. Pero eso es algo que al PSOE no le preocupa lo más mínimo, dado como está el panorama en la capital pacense.
Mérida, Cáceres, Plasencia, tres ciudades puestas como ejemplos de incertidumbres a las permanencias o salidas de ediles, junto a otras catorce importantes de Extremadura, donde el PSOE estará en la más pura y dura oposición la próxima legislatura que este sábado once de junio comienza. Como para no preocuparse, estando como han quedado y más con la que se avecina, si Vara no renueva. Que está por ver, claro. Sobre todo cuando no se depende de uno mismo para seguir, que eso sí que debe ser duro después de tanto años gobernando.