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El diario digital de Extremadura
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enviado por pecholata soñador
13 de agosto de 2014
Sr. Director...
NO SEÑOR¡, MERIDA NO ES AUGUSTA EMERITA, PERO DEMOS UN IMPULSO AL PATRIMONIO ARQUEOLOGICO DE EMERITA AUGUSTA.

Y conste que empiezo diciendo que estoy ¡ Jarto ¡ de la romanización de Mérida. Mérida necesita de un museo de arte moderno, donde se puedan contemplar obras artísticas modernas, contemporáneas y actuales, y también necesita con urgencia de esculturas urbanas abstractas, o contemporáneas o modernas y en cualquier caso ¡ por favor ¡, que se salgan de la temática romana de hace 2.000 años, ¡que estamos en el siglo XXI, señores¡, y hay que integrarse en el mundo y salir de la cultura paletoide de la copia, sobre todo cuando estamos en una ciudad de gran valor arqueológico.

Están muy bonitas las estatuas ecuestres, y hasta la lobita, pero no, no es así como se puede mejorar la puesta en valor de Emérita Augusta.

El patrimonio arqueológico de Emérita Augusta, creo que es inmenso, y la mayor parte de él está muy bien conservado, en la oscuridad, bajo la tierra; tal vez estemos ante un Iceberg, es precioso lo que podemos observar sobre la superficie pero, ¿cuanto quedará aún por debajo?

Entiendo, si bien es posible que ante mis escasos conocimiento de arqueología esté diciendo una gran mentira, que la mejor forma de conservación de los restos arqueológicos sean no ser descubiertos por los humanos, como ya con cuatro añitos nos refiere al género mi hija de cuatro años; sin embargo, en Mérida se puede estar ciertamente tranquilo de estar haciendo las cosas relativamente bien, desde los distintos organismos encargados de velar por el patrimonio arqueológico de la ciudad, tanto en las vertientes de protección , como en promoción y puesta en conocimiento de la sociedad. Es difícil contentar a todos, y mas con la crisis económica que está destrozando la inversión en cultura, pero si echamos la vista atrás, estamos algo mejor que hace veinte años, bastante mejor que hace cuarenta años, y notoriamente mejor que hace sesenta años.

Creo que el Plan Especial de Protección del Patrimonio Arqueológico de Mérida, integrado en el Plan General de Ordenación Urbana, ha sido un gran paso, en cuanto que ha delimitado el municipio en zonas en función de su valor arqueológico, y ha dotado el patrimonio arqueológico de la protección adecuada fijando distintos regímenes jurídicos de derechos y obligaciones para las partes implicadas, pues aparte de las Administraciones están los propietarios de terrenos, y profesionales de muy diversos sectores. Y como el niño que acaba de recibir su primer “gran juguete”, aunque es cierto que está mucho más feliz pues antes no tenía nada con que jugar, el niño no echará la vista atrás, sino que quiere otro juguete mejor, lo cual elevado exponencialmente supone una merma importante de los posibles ahorros de los padres, y muchos nos consideramos como ese niño, el Plan Especial es nuestro primer gran juguete, para proteger y poner el patrimonio en valor, pero queremos más, y podemos tener más.

Sería de gran valor conseguir que los terrenos que conforman las zonas de mayor nivel arqueológico de Mérida, las denominadas Zonas I, pasaran a ser públicos de forma que pudieran ser excavados, contextualizados, enlazados y puestos en valor de forma conjunta y no como terrenos aislados; sin embargo el coste económico de la adquisición de referidas suelos en grandes zonas centrales de la ciudad, en el entorno del Arco de Trajano, uno, y en el entorno del Templo de Diana otro, a priori, hacen inviable la propuesta y la sitúan como de un visionario alocado.
Pero, sigamos como locos, es imponente el Templo de Diana actual, integrado apenas en la malla urbana, y soberbio el Arco de Trajano, pero imaginemos cada uno dentro de unas plazas de las dimensiones que preveemos tenían las foros romanos y contextualizado con todos aquellos restos que aún quedaran, rehabilitados y explicados al visitante, de forma que dieran una dimensión de foros de conjunto, sería simplemente bárbaro.
Y, sigamos con la visión, que tal que ese majestuoso Arco de Trajano, diera entrada a un amplio foro de gran valor arqueológico en uno de los cerritos de la antigua Augusta Emérita, y junto al centro de la Mérida actual.
Y perdónenme el atrevimiento pero ya puesto, sigo soñando y me voy elevando de Mérida y veo como a las grandes zonas arqueológicas de la ciudad, conjunto de teatro, anfiteatro y museo, e hipódromo, y a la gran zona ajardinada del rio creada a finales del siglo XX, se unen otras dos zonas abiertas de incluso mayor belleza, los foros, de los cuales a principios del siglo XXI, apenas eran visibles el Templo de Diana y el Arco de Trajano, de todo el rico y abundante conjunto arqueológico que cada uno de ellos a día de hoy supone. (año 2.034).
Se imaginan, el impulso para la cultura que en apenas 20 años podría conllevar, un ambicioso plan de recuperación del patrimonio arqueológico, en las dos mejores zonas de uno de los yacimientos arqueológicos de cultura romana, de mayor valor a nivel mundial; el impacto local, autonómico e incluso nacional, si bien muy fuerte quedaría en anécdota debido a la dimensión continental y mundial que irían tomando los continuos “descubrimientos” que se fueran produciendo, los cuales quedarían encorsetados con un plan de musealización abierta de cada uno de los foros en su conjunto, y probablemente incorporando material de gran valor al ya importante Museo de Arte Romano.
Indirectamente, los flujos turísticos se verían incrementados en sus dos vertientes de cantidad y de calidad, con las consecuencias económicas que de ello se derivarían para la ciudad.

Hay tres grandes problemas a los que enfrentarse para poner en práctica esa visión, uno es el valor del suelo, otro el valor de las edificaciones, y un tercero la creación de flujo favorable, me explico:
1º) Estamos en zonas centrales de la ciudad, el suelo tiene un valor económico alto.
2º) Igualmente, a dia de hoy y como la mayor parte de los antiguos foros están edificados, habría que abonar el valor de dichas edificaciones que tienen también un valor económico alto.
¡ DON DINERO, ERES TRAIDOR ¡
3) ¿Podemos crear un flujo favorable?, sí, ¿podemos usar el mercado en nuestro beneficio?, sí. La normativa urbanística actual no solo permite sino que obliga a determinar una previsión tasada y justificada del valor económico de los terrenos, supongamos que sobre base jurídica que técnicos tendrían que perfilar, hagamos participes a los propietarios del importante valor de sus terrenos, permitiéndoles obtener entre el 10 y 30 % del valor arqueológico de sus terrenos y démosles un valor algo aproximado a su valor real que es incalculable, de forma que no les suponga pérdida económica sino que incluso queden favorecidos con el precio, pudiendo adquirir bienes de iguales o mejores características, en muchos casos no sería necesario a la Administración iniciar expedientes expropiatorios, pues serian los propios ciudadanos quienes iniciarían la entrega de sus inmuebles.
El valor del suelo y edificaciones podría salir del Ayuntamiento y Comunidad Autonoma, quienes lo pueden financiar mediante una Revisión del Plan General o Proyecto de Interes Regional mediante la cual el aprovechamiento generado con la recalificación de un nuevo crecimiento de la ciudad sea usado en dichos menesteres, una gran apuesta bien merece un gran sacrificio; el resto de importantes fondos precisos para la dotación arqueológica de la inversión, e incluso el total de los fondos precisos, el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma de la mano del Consorcio Ciudad Monumental de Mérida, de forma coordinada debieran redactar una Propuesta de Proyecto serio, y presentarla a las más altas autoridades Nacionales, Europeas e Internacionales, con la seguridad de que el gran valor arqueológico y la importante dimensión del Proyecto, tendría buena acogida y un importante apoyo económico en instancias europeas e internacionales
Ilusionémonos con lo que tenemos y dejemos de quejarnos.
Un pecholata soñador, al que este sueño le desveló una noche de agosto llegando el amanecer, se despide, esperando que algún día el sol aporte luz sobre mayores zonas de valor arqueológico de la antigua Emérita Augusta, y que puedan ser contemplados desde construcciones modernas y vanguardistas de una Mérida del siglo XXI.
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