Potaje de Cuaresma, por Valdomicer

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Ya es tradición. En cuanto entra la cuaresma, o sea, todos los viernes, incluído el miércoles “de ceniza”, potaje.Es algo de lo que no he conseguido desprenderme. Soy un romántico. Vengo viéndolo desde pequeño, un viernes, potaje y al siguiente ¡Oh, dios mío!, arroz con patatas y… tengo que decirlo…. bacalao. Viernes sí, viernes no, me quedaba sin comer, es superior a mis fuerza, no puedo…

[Img #34542]Esta mañana en el desayuno con un buen amigo
comentábamos el tema. He recordado que a D. Quijote, en su primera salida, en
la venta donde veló sus armas antes de ser nombrado caballero, le dieron para
cenar el desagradable bichejo.

 

Cuenta Cervantes:

 

“A dicha, acertó a ser viernes aquel día, y no
había en toda la venta sino unas raciones de pescado que en Castilla llaman
abadejo, y en Andalucía bacallao, y en otras partes curadillo, y en otras
truchuela….”

 

 

 

Y, agrego yo, bichejo.

 

Me quedo con mi potaje extraído del recetario de la
bisabuela.

 

Antes, cuando había que echar de comer a toda una
tropa, hervía garbanzos y judías, cada cosa por su lado, porque tienen
diferentes técnicas de cocción y distintos tiempos. Ahora, para dos, me
conformo con un tarro pequeño de cada una de las legumbres ya cocidas.

 

Quien apetezca de la más estricta ortodoxia, puede
cocer independientemente los garbanzos, puestos en remojo la noche anterior, en
agua con sal y una hoja de laurel. Las judías, también remojadas, con una
cebolla claveteada.

 

Los garbanzos SIEMPRE en agua caliente y las judías
en agua fría “asustándolas” tres veces. Aunque garantizo la calidad
de las legumbres, ya hervidas, que se pueden adquirir en cualquier
establecimiento y que se pueden utilizar con toda confianza.

 

[Img #34541]

 

Precisamos:

 

 

 

Un bote de garbanzos cocidos.

Un bote de judías cocidas.

Un manojo de espinacas.

 

Para el machao:

 

 

Una rebanada de pan asentado.

Una cucharadita de cominos.

Una cucharadita de pimentón.

Dos dientes de ajo.

Un chorro de aceite, otro de vinagre y sal.

 

Procedemos:

 

Limpiamos, lavamos y hervimos las espinacas.

 

En la misma cazuela donde vayamos a hacer el potaje,
ponemos un chorro de aceite que cubra el fondo y echamos los ajos a que se
confiten lentamente. Empapamos el pan con el vinagre. Sacamos los ajos y los
depositamos en un mortero y ponemos la rebanada a freir hasta que se dore (Va a
absorber mucho aceite) y la echamos también al mortero, agregamos la
cucharadita de cominos, el pimentón y la sal. Majamos hasta conseguir una pasta
que desleímos en agua caliente.

 

Ponemos los garbanzos en la cazuela y le echamos el
majado por encima, añadimos agua caliente hasta cubrirlos. Dejamos hervir a
fuego lento durante diez minutos.

 

Añadimos las judías y, si es necesario, ponemos un
poco más de agua, mezclando las dos legumbres.

 

Por último colocamos las espinacas hervidas en el
centro y dejamos cocer cinco minutos más.

 

Apagamos el fuego, dejamos reposar unos minutos y
servimos.

 

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