UN AGRAVIO MENOS. EL DOCTOR CHAPARRO GÓMEZ

El pasado verano pudimos leer como la Universidad de Extremadura rechazaba al Doctor Chaparro Gómez, don Cesar, antiguo Excelentísimo y Magnífico Rector de nuestra Universidad de Extremadura como Profesor Emérito.

Sin embargo hace pocos días hemos podido también leer como se ha puesto remedio a semejante despropósito, que lo era no solamente por el prestigio académico y profesional, que lo tiene el afectado; el fondo de la cuestión está en la continuidad del profesorado de la universidad con la figura de profesores eméritos, o la participación de profesionales jubilados en la figura del profesor asociado, que ser posible y es deseable.

Actuar  de otra manera sólo obedece al mantenimiento de la indeseable endogamia universitaria y a cuestiones ajenas a la excelencia académica que obedecen a intereses personales, celos o ahorro económico, pues indudablemente es más barato convocar una plaza precaria para alguien que acaba de llegar, que pagar a un Profesor Emérito de reconocido prestigio. La normativa no puede ahogar estas posibilidades que dan valor a nuestra Universidad.

En todo caso el Profesor Doctor Chaparro Gómez, don César no se merecía en modo alguno el agravio público al que se ha visto sometido, y del que el Excelentísimo y Magnifico Rector ha dado justa reparación; pudiendo acompañarse a la solución particular, una modificación normativa general que haga de la objetividad, el rigor y la excelencia la base de ésta toma de decisiones, pues es insostenible que las decisiones de un departamento no se sostengan en éstas consideraciones y acudan a otras ajenas al prestigio y valor académico demostrado.

Foto: uex.es