
La ostomía es un tipo de cirugía que se practica a pacientes que sufren un cáncer (de recto, colorrectal, de ano, de vejiga o de colon, entre otros) así como otras patologías graves como enfermedades inflamatorias intestinales. Como consecuencia de esta intervención quirúrgica el paciente se ve obligado a vivir conectados permanentemente a una bolsa donde van a parar los desechos orgánicos. Esas personas, en ocasiones jóvenes o incluso niños, se enfrentan a una atención muy desigual en función de su comunidad de residencia. Cuando un paciente se ve obligado a someterse ostomía tiene dos alternativas: la primera es que se le asigne un enfermero experto en este campo, conocidos como enfermeros estomaterapeutas. Estos profesionales les enseñarán a tener una calidad de vida muy parecida a la que tenían antes: aprenden a cuidarse, a elegir entre los dispositivos financiados por la sanidad cuál es el que mejor se adapta a su estoma y a su morfología, a dominar su cuerpo y poder salir a la calle y no enfrentarse a pérdidas. La segunda alternativa es irse a casa y enfrentarse al estoma solos, a sufrir pérdidas, sentirse rechazados, caer en depresión, encerrarse en casa, evitar exponerse a las personas y no ir a eventos sociales, o a la playa o de viaje, nunca más, en definitiva, a ver cómo su vida se convierte innecesariamente en un infierno.






