02/12/2014 Diccionario de la Academia de la Lengua.

Sus principales novedades buscan el logro de tres objetivos principales: enriquecer el diccionario, modernizarlo y hacerlo más coherente.

CULTURA
RAE

De la farlopa al streaming: la RAE se rinde al lenguaje de la calle y de las pantallas

Más de 300 nuevas palabras entran en el Diccionario y confirman que el español ya no se habla solo desde los atriles

Paco de Borja. 16 de diciembre de 2025. DEx

La Real Academia Española ha vuelto a mover ficha y lo ha hecho mirando directamente a la calle, a las redes sociales y a los bares. Más de 300 nuevas palabras se incorporan al Diccionario de la lengua española en su última actualización, un gesto que confirma lo evidente: el idioma ya no se puede contener entre tapas duras ni dictarse solo desde el púlpito académico.

Entre las nuevas incorporaciones figuran términos tan dispares —y tan actuales— como ‘milenial’, ‘streaming’, ‘bocachancla’, ‘turismofobia’, ‘eurofobia’ o ‘farlopa’, palabras que hasta hace poco vivían en el margen del canon y que hoy forman parte del vocabulario cotidiano de millones de hablantes.

Tecnología, redes y vida digital: el idioma se conecta

La actualización refleja, de manera clara, la hegemonía del lenguaje digital. Voces como ‘hashtag’, ‘gif’, ‘mailing’ o ‘loguearse’ ya no son jerga de iniciados, sino herramientas básicas de comunicación en el día a día.

La RAE asume así que el español se escribe —y se piensa— desde pantallas, teclados y plataformas donde la velocidad y la globalización marcan el ritmo. El idioma se ha hecho viral, y el diccionario no ha tenido más remedio que ponerse al día.

De lo coloquial a lo normativo: cuando la calle entra en la Academia

No menos llamativa es la entrada de términos como ‘farlopa’, una palabra de uso popular para referirse a la cocaína, o ‘bocachancla’, ese personaje omnipresente que habla más de la cuenta y piensa menos de lo que debería.

Lejos de legitimar conductas, la RAE reconoce algo básico: el diccionario no moraliza, registra. Y lo hace atendiendo al uso real del idioma, incluso cuando ese uso nace en contextos informales, irónicos o incómodos.

 Fobias, etiquetas y conflictos del siglo XXI

Conceptos como ‘turismofobia’ o ‘eurofobia’ evidencian que el lenguaje también es un termómetro social. El diccionario incorpora términos que nacen del conflicto, del debate político y de las tensiones culturales que atraviesan Europa y sus ciudades.

Nombrar es reconocer, y reconocer es asumir que el idioma también sirve para pensar la incomodidad.

En definitiva, la RAE sigue siendo un referente normativo, sí, pero cada vez más actúa como notaria de la realidad lingüística. No impone tanto como observa, anota y certifica lo que ya ocurre en la conversación social.

El español no se congela: mutará, se contaminará, se reinventará. Y mientras haya alguien diciendo “esto no está en el diccionario”, habrá otra actualización dispuesta a llevarle la contraria. He aquí la prueba.