Redacción DEx, 12 de enero de 2026.
La herida interna del PSOE de Extremadura vuelve a abrirse, esta vez con una voz que pesa en la historia reciente del partido. Francisco Martín, exdiputado autonómico y uno de los hombres de máxima confianza de Guillermo Fernández Vara durante años, ha alzado la voz contra la actual comisión gestora por su posición ante el nuevo modelo de financiación autonómica pactado entre el Gobierno de España y ERC. Y lo ha hecho sin rodeos.
Mientras el discurso socialista extremeño se fragmenta en declaraciones contradictorias, Martín ha puesto palabras a un malestar que recorre al partido por dentro. “El PSOE de Extremadura no tiene que defender al Gobierno de España, que ya se defiende él solo”, ha sentenciado, marcando una frontera clara entre la disciplina orgánica y la defensa de los intereses regionales.
El choque es evidente. Por un lado, la portavoz parlamentaria, Piedad Álvarez, reconoce abiertamente que el modelo no gusta porque “Extremadura no gana más” y vuelve a quedar rezagada pese a sus altos índices de paro y despoblación. Por otro, el presidente de la gestora y delegado del Gobierno, José Luis Quintana, defiende que la comunidad sale beneficiada en términos relativos, con un 9,1% más por habitante que la media.
En ese cruce de mensajes, Martín ha irrumpido como un verso incómodo. Desde sus redes sociales ha acusado a la gestora de comportarse como una correa de transmisión del Ejecutivo central y no como una dirección política con criterio propio. Su crítica no es solo política, sino estratégica: advierte de que el PSOE extremeño corre el riesgo de perder legitimidad social si asume sin rechistar un modelo que, en la práctica, no aporta recursos nuevos a la región.
El dato que ha encendido todas las alarmas es demoledor: de los 21.000 millones de euros adicionales que contempla el nuevo sistema, Extremadura —junto a Cantabria— no recibe ni un solo euro. Un escenario que Martín considera “de máxima preocupación”, más aún en un momento de crecimiento económico que no garantiza estabilidad futura.
Lejos de quedarse en la denuncia, el exdiputado ha reclamado una salida orgánica. Exige a la gestora que convoque de inmediato el Comité Regional, el máximo órgano del partido entre congresos, para fijar una posición clara y colegiada. A su juicio, ni un portavoz ni ocho miembros provisionales pueden arrogarse la voz de más de 10.000 militantes.
Martín apela a la tradición del socialismo extremeño: plantarse ante Madrid cuando las decisiones perjudican a la comunidad, gobierne quien gobierne. Y advierte de que el principio de ordinalidad, que beneficia a los territorios más ricos, coloca a Extremadura en el lado perdedor de un reparto que consolida desigualdades históricas.
Lupa DEx
Francisco Martín no discute solo cifras. Discute el papel político del PSOE en Extremadura. Su mensaje apunta al fondo del debate: si el partido quiere ser altavoz del Gobierno central o escudo de los intereses extremeños.
La batalla por la financiación ha destapado algo más profundo que un desacuerdo técnico: una crisis de liderazgo, de relato y de legitimidad interna que la gestora ya no puede seguir gestionando en silencio.






