Redacción DEx, Almendralejo, 14 de enero de 2026.
El Extremadura ya tiene nuevo director de orquesta. David Rocha fue presentado este martes como entrenador del conjunto azulgrana con un discurso directo, reconocible y pensado para enganchar a la grada: intensidad, presión alta y fútbol sin anestesia. “Rock and roll”, en palabras del propio técnico.
El acto estuvo encabezado por el director deportivo, Manuel Mosquera, que confía en Rocha para exprimir el potencial de una plantilla que considera muy por encima de lo mostrado hasta ahora. El nuevo míster, por su parte, quiso empezar con elegancia: elogios para su antecesor, Cisqui, de quien aseguró que “ha hecho un trabajo espectacular que se valorará con el tiempo”.
Rocha regresa a Almendralejo con una cuenta pendiente. Solo estuvo un año como jugador, marcado por la pandemia, y ahora vuelve “con la espina clavada” y la sensación de que este era el momento adecuado, tanto en lo profesional como en lo personal. Durante meses, ha seguido al equipo desde la grada, conoce sus virtudes y, sobre todo, sus carencias.
Y ahí entra su propuesta. El nuevo entrenador no se anda con eufemismos: quiere un Extremadura que ataque rápido, robe arriba y juegue cerca del área rival. Un equipo “dinámico, agresivo y valiente”, adaptado —según subrayó— a lo que pide la afición y al contexto de la ciudad. En resumen: que pasen cosas.
Uno de los puntos clave será corregir los problemas defensivos tras pérdida. Rocha fue claro al reconocer que el equipo ha sufrido en las transiciones y anunció un trabajo casi obsesivo en conceptos como la presión tras pérdida, las faltas tácticas y la reacción inmediata. “Los primeros tres o cuatro segundos son vitales”, insistió, dejando claro que la intensidad no será negociable.
Aunque el club no le ha marcado un objetivo clasificatorio concreto, Rocha se definió como “ambicioso y ganador”. No quiso hablar de números, pero sí dejó una idea rotunda: el Extremadura debe aspirar a estar lo más arriba posible y va a pelear por ello.
El mensaje final fue para la grada. Cuatro meses “a piñón”, un equipo que se dejará la piel y un estadio, el Estadio Francisco de la Hera, que debe convertirse en un fortín. “En los buenos momentos y, sobre todo, en los malos”, reclamó Rocha, convencido de que si equipo y afición caminan juntos, la segunda vuelta puede ser —palabra del nuevo míster— “muy bonita”.
En Almendralejo ya suena la música. Ahora toca ver si el rock and roll también se traduce en puntos bajo la batuta de David Rocha







