tractoradas mercosur

Rebelión de 2.500 tractores en Extremadura porque el campo estalla contra Mercosur, la PAC y la asfixia silenciosa de Bruselas

Redacción DEx, 18 de enero de 2026.

Extremadura volvió a crujir  bajo el rugido de unos 2.500 tractores que rodaron como una sola bestia herida por las carreteras de la región. Agricultores y ganaderos, hartos de ser “la última fila” de Europa, prendieron la mecha de la primera gran protesta del campo extremeño en 2026, un aviso serio —y ruidoso— contra el acuerdo con Mercosur, la futura reforma de la PAC y la deriva económica que está dejando al sector mirando al abismo.

PARTICIPACIÓN MASIVA Y SIN INCIDENTES GRAVES

Las organizaciones agrarias convocantes —APAG Extremadura Asaja, UPA-UCE, La Unión y Asaja Cáceres— no dudaron en calificar la jornada de “éxito rotundo”. Tres tractoradas en Badajoz y dos en Cáceres colapsaron o ralentizaron puntos clave: la N-430 a la altura de Valdivia, la N-432 en las inmediaciones de Azuaga y la entrada a Navalmoral de la Mata.

Los agricultores, en caravanas interminables, pedían lo de siempre y lo de nunca: ser escuchados. Y que esta vez, de verdad, alguien en Madrid o Bruselas tenga la decencia de responder.

tractoradaEL CAMPO EXPLOTA ANTE EL RECORTE INASUMIBLE DE LA PAC

El detonante directo: el recorte del 23% contemplado en la nueva PAC para 2026-2027. Un tijeretazo que, según denuncian, pone contra las cuerdas a miles de explotaciones familiares.

El malestar es profundo, transversal, acumulado en años de normativas, inspecciones y burocracia que —dicen— ahogan más que ayudan.

Entre las demandas urgentes:

  • Medidas excepcionales para el ovino, muy castigado tras la crisis de lengua azul.
  • Etiquetado claro para que no cuelen como “nacional” mieles que vienen de donde vienen.
  • Más apoyo a sectores estratégicos: arroz, olivar tradicional, ganadería extensiva.

MERCOSUR: EL TRATADO QUE HA ENCENDIDO TODAS LAS ALARMAS

Si hay una palabra que ayer se gritó más que “PAC” fue Mercosur.
Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
Carne, cereal, miel, arroz.
Aranceles mínimos y controles relajados.

Para el campo extremeño no es un acuerdo: es un suicidio económico programado.

Los convocantes lo dicen sin rodeos:
No puede competir el agricultor extremeño que cumple cada norma europea con el productor que no tiene que sujetarse a las mismas exigencias sanitarias, laborales y medioambientales”.

La comparación duele. La realidad, más.

LAS PROTESTAS SIGUEN: EL DÍA 23 Y, SI HACE FALTA, MADRID

La de hoy no será la última imagen de cientos de tractores cruzando carreteras.
El viernes 23 se repetirá la movilización.
Y La Unión ya ha puesto fecha en el calendario para una protesta mayor:
11 de febrero en Madrid, ante el Gobierno, “si no se toman medidas reales y urgentes”.

LUPA DEx

Mercosur: un tratado que se vende como futuro y huele a pasado

Los defensores del acuerdo hablan de oportunidades para Europa. Pero en el campo extremeño no compra esa narrativa nadie. Ni falta que hace.

Este tratado —negociado desde despachos sin polvo ni barro— parte de una idea equivocada: que el agricultor europeo debe competir en igualdad con países que no juegan con las mismas reglas.

No es libre comercio.
Es competencia desleal institucionalizada.

Y lo peor: Bruselas lo sabe. Madrid lo sabe. Y ambos prefieren mirar hacia otro lado mientras el campo extremeño se desangra con cada cosecha.

Mercosur no es un problema técnico. Es un problema político. Y uno moral.

Cuando el campo se levanta, cuando 2.500 tractores ruedan juntos como un solo mensaje, lo mínimo es dejar de hablar de “ruido” y empezar a hablar de supervivencia.