Redacción DEx, Navalmoral de la Mata, 16 de febrero de 2026
La batalla por Central Nuclear de Almaraz ya no se libra solo en despachos nacionales. Este lunes, una delegación del Parlamento Europeo ha aterrizado en la comarca del Campo Arañuelo para tomar el pulso a un debate que trasciende Extremadura: ¿debe cerrarse o prorrogarse la vida útil de la central?
La presidenta en funciones de la Junta, María Guardiola, lo tiene claro. Y lo dijo sin rodeos:
“El Gobierno de Sánchez ha asfixiado a impuestos la energía nuclear”.
La frase no fue casual. Fue el titular buscado.
“Decisión ideológica” frente a “criterios técnicos”
Guardiola calificó el eventual cierre como una “decisión terrible”, con “consecuencias nefastas” para el empleo, la economía y la soberanía energética. Según su tesis, no hay razones técnicas que avalen la clausura, sino una voluntad política.
El mensaje ante los eurodiputados fue nítido:
Extremadura no quiere perder uno de sus principales activos estratégicos.
Porque aquí no solo se habla de megavatios. Se habla de 4.000 familias, de tejido industrial, de actividad auxiliar y de estabilidad en el suministro eléctrico en un contexto europeo marcado por tensiones geopolíticas y dependencia energética.
La jugada fiscal: rebaja del 50% en la ecotasa
El anuncio clave fue económico. La Junta se compromete a reducir la ecotasa autonómica hasta un 50%. Traducido: un ahorro estimado de 45 millones de euros en 2029.
Ese movimiento ha sido determinante para que las empresas propietarias soliciten la prórroga de explotación. Ahora la pelota está en el tejado del Consejo de Seguridad Nuclear, cuyo informe se espera a mediados de año.
La estrategia de Guardiola es clara:
Si Madrid sube impuestos, Mérida los baja.
El argumento energético: nuclear + renovables
La presidenta defendió la coexistencia de ambas fuentes. En el mix extremeño, recordó, conviven nuclear y renovables en proporciones similares.
“No se trata de demonizar a las renovables”, vino a decir.
Se trata de no prescindir de una fuente que considera limpia, segura y estable mientras Europa habla de soberanía energética.
El debate, por tanto, no es técnico únicamente. Es estructural: ¿puede España permitirse cerrar potencia firme en plena transición energética?
LUPA DEx
La dimensión política
El choque no es solo energético: es un pulso directo entre la Junta y el Gobierno central. La nuclear se convierte en munición política en un momento de inestabilidad institucional.
El impacto económico real
Más allá del empleo directo, la central sostiene un ecosistema empresarial clave en el norte de Cáceres. El cierre sería un golpe estructural para la comarca.
Europa observa
Que el Parlamento Europeo pise Almaraz no es anecdótico. Bruselas está redefiniendo el papel de la nuclear en la taxonomía verde. Lo que ocurra aquí puede tener eco comunitario.
El relato que viene
Si el informe técnico avala la prórroga, la presión política se trasladará a Moncloa.
Si no lo hace, la confrontación será aún mayor.
Conclusión DEx
Almaraz ya no es solo una central. Es símbolo. De soberanía energética. De empleo en la España interior. Y de un modelo de transición que aún no termina de definirse.
La pregunta no es si el debate seguirá abierto.
La pregunta es quién pagará el coste político —y económico— de la decisión final.
En Extremadura, la consigna ya está lanzada: Almaraz no se cierra.






