Cotrina, izda, y Quintana, dcha

Cotrina pisa el acelerador, Quintana frena en seco y el PSOE extremeño entra en su hora más incierta

Redacción DEX, 20 de febrero de 2026.

El PSOE de Extremadura vuelve a tensarse tras la dimisión de Miguel Ángel Gallardo. El secretario provincial de Cáceres, Álvaro Sánchez Cotrina, exige activar ya el Comité y el Congreso Regional, mientras José Luis Quintana, al frente de la gestora, responde que “no toca hablar de nombres”. La crisis interna se enquista en el peor momento.

Cotrina quiere adelantar el reloj interno

La renovación del PSOE extremeño entra en un terreno movedizo. Álvaro Sánchez Cotrina, secretario general del PSOE de la provincia de Cáceres, sacó este viernes el megáfono orgánico para pedir lo que una parte del partido masculla desde hace semanas:
que se convoquen ya el Comité y el Congreso Regional para elegir nueva dirección sin más demoras.

Su argumento: Extremadura no puede seguir en modo “provisional” mientras la derecha intenta armar el tablero político y los socialistas buscan recomponer el suyo.

Quintana corta el paso: “La competencia es de la gestora”

Pero la respuesta de José Luis Quintana fue tan rápida como contundente.
El presidente de la Comisión Gestora —única autoridad orgánica desde la dimisión de Gallardo— recordó que solo la gestora puede abrir el proceso congresual, no las ejecutivas provinciales.

Aunque dejó entrever que podría analizarse un adelanto la próxima semana, quiso marcar territorio:

“El partido no necesita nombres, sino un proyecto de región”.

Con esa frase, Quintana intenta frenar la carrera de aspirantes que ya se mueve por los pasillos del socialismo extremeño.

“Proyecto sí, prisas no”

La incomodidad interna es visible. Mientras Cotrina habla de urgencia, Quintana pide no caer en “especulaciones” ni “ansias de protagonismo”.

En el fondo, ambos diagnostican lo mismo: el PSOE está en un cruce de caminos y necesita una hoja de ruta clara, pero discrepan en el ritmo.

El dardo de Quintana al PP y Vox

En paralelo a la discusión interna, Quintana disparó contra el “espectáculo” que, a su juicio, están ofreciendo PP y Vox en sus negociaciones fallidas para formar gobierno.

Dijo tener “dudas crecientes” de que puedan levantar un ejecutivo estable después de “dos meses de paralización”.

El mensaje busca reforzar la idea de que el PSOE debe aparecer como la alternativa seria, pero el ruido interno de estos días no ayuda precisamente a esa imagen.

El verdadero problema: un partido sin timón

Más allá de los nombres, el socialismo extremeño vive un vacío de liderazgo en un contexto político especialmente convulso.
La gestora pilota el día a día, pero la ausencia de una figura visible —y reconocida internamente— mantiene al partido en un limbo que empieza a desgastar.

Entre precandidatos en silencio, alcaldes que observan desde la barrera y militantes que piden certezas, el partido da señales de interinidad prolongada.

Lupa DEx

Radiografía crítica de la situación

El PSOE extremeño está en una paradoja peligrosa:

  • Sabe que necesita un proyecto político nuevo,
  • Reconoce que debe actualizar su liderazgo,
  • Pero no define ni el calendario ni el método.

Mientras Cotrina aprieta para que el proceso arranque, la gestora se parapeta en el reglamento. El resultado:
inmovilismo en un partido que no se puede permitir quedarse quieto.

En un escenario donde la derecha se pelea por el poder y la izquierda alternativa reorganiza su espacio, el PSOE extremeño corre el riesgo de aparecer “a remolque”.
Y en política, llegar tarde a veces es peor que equivocarse.

Extremadura mira, y la pregunta crece: ¿Quién va a pilotar el futuro del PSOE y cuándo van a decidirlo?