La tensión sube, el silencio se impone y una ciudadanía agotada mira el calendario con desconfianza.
Redacción Extremadura, 20 de febrero de 2026. 19:21 h.
Silencio atronador en el PP: Génova manda, Extremadura calla
A punto de cumplirse dos meses desde las elecciones autonómicas, Extremadura sigue atrapada en un bucle político sin salida. Las negociaciones entre el Partido Popular y Vox permanecen encalladas, sin avances visibles y con un hermetismo creciente en ambos cuarteles.
El lunes estallaron todas las alarmas. Tras la advertencia de Génova, la dirección del PP extremeño activó el modo silencio: ni declaraciones, ni filtraciones, ni un solo gesto público. Un apagón comunicativo que contrasta con la creciente inquietud dentro del propio partido.
Tampoco ha hablado el líder regional de Vox, Óscar Fernández, que ha optado por dejar toda la iniciativa en manos de la cúpula nacional. Ni una valoración, ni siquiera después del intento de María Guardiola de templar el clima en su entrevista del lunes. El mensaje implícito: los de arriba deciden; los de aquí esperan.
Vox señala el “escollo Guardiola” mientras Abascal abre todas las puertas
Entretanto, la maquinaria nacional de Vox endurece el relato. Dirigentes próximos a Santiago Abascal admiten que la negociación “está siendo muy difícil” y apuntan a María Guardiola como el principal obstáculo. La acusan de resistirse a asumir su batería política sin matices.
Sin embargo, Abascal introduce un matiz que reordena el tablero: asegura que “Vox no ha pedido cargos” y que todas las vías siguen abiertas. Traducción estratégica: presión, sí; ruptura, todavía no.
Rueda respalda a Guardiola y el PP confía en un pacto in extremis
Desde Galicia, el presidente Alfonso Rueda ha cerrado filas con su compañera extremeña, subrayando que “Vox está intentando —y diciendo públicamente— que busca una mayoría estable para gobernar”. Un balón de oxígeno para Guardiola, pero insuficiente para disipar la sombra del bloqueo.
En la dirección nacional del PP mantienen un discurso oficial de confianza: “habrá acuerdo”, repiten. Pero el calendario aprieta. Quedan 11 días para que María Guardiola suba a la tribuna del primer debate de investidura.
Hoy, nada garantiza su elección.
Lupa DEx
Una Extremadura cansada de esperar
Mientras PP y Vox juegan a los silencios, las sombras y las líneas rojas, la ciudadanía extremeña vive instalada en un déjà vu político:
- Cansancio acumulado.
- Inquietud ante un Gobierno que no llega.
- Temor a una repetición electoral que nadie quiere admitir, pero todos ven asomar.
Extremadura no solo necesita un pacto: necesita estabilidad, certezas y alguien que dé un paso hacia adelante. La región ya no está para escenificaciones ni para negociaciones eternas.
En 11 días, María Guardiola afrontará su debate de investidura sin acuerdo, sin apoyos cerrados y con un adversario que mide cada palabra desde Madrid.
PP y Vox se vigilan, se presionan, se culpan… y mientras tanto, Extremadura sigue esperando.
El pacto puede llegar. La pregunta es cuándo. La segunda, más incómoda: ¿a qué precio?






