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PP y Vox dinamitan la gobernabilidad, el PSOE se desangra y Guardiola encara una investidura al borde del precipicio

Redacción Extremadura, 22 de febrero de 2026, 13:04 h.

Extremadura ha pasado de la esperanza del 26M al desconcierto absoluto: PP y Vox se bloquean en un pulso infantil, el PSOE vive una guerra civil interna que lo anula políticamente y Unidas por Extremadura observa el caos con la serenidad de quien sabe que no debe meterse entre elefantes. Así llega María Guardiola a una investidura que puede terminar en el mayor fracaso político de la región en décadas.

PP y Vox: dos partidos cavando su propia tumba

El bloqueo entre PP y Vox ya no es una negociación difícil: es un choque de trenes en cámara lenta.

Vox exige consejerías y visibilidad. El PP quiere gobernar solo. Ambos acusan al otro de irresponsable, pero ninguno mueve ficha. ¿El resultado? Una región sin gobierno, sin horizonte y sin una sola frase coherente de sus líderes.

María Guardiola, silenciada por órdenes de Génova, se ha convertido en la presidenta virtual de una comunidad que sigue sin rumbo. Por el lado de Vox, su líder regional, Óscar Fernández, se limita a ejecutar la estrategia dicotómica de Abascal: o poder real o bloqueo absoluto. No hay término medio.

Ambos partidos están rompiendo el mandato de las urnas. La ciudadanía votó cambio, no esto.

PSOE: un partido implosionado que no está para salvar a nadie

El PSOE extremeño no atraviesa una crisis: atraviesa un hundimiento estructural.

Tras la marcha de Gallardo, no hay liderazgo, no hay dirección y no hay proyecto. La tensión entre Álvaro Sánchez Cotrina y José Luis Quintana es la prueba de que la organización está rota.

En este escenario, el PSOE no puede ni debe plantear una alternativa de gobierno: ni suman, ni cohesionan, ni ofrecen estabilidad. Su única función ahora mismo es no estorbar… y ni eso están logrando.

Unidas por Extremadura: los únicos que no han perdido la cabeza

Mientras PP, Vox y PSOE juegan al caos, Unidas por Extremadura ha entendido que su papel no es gritar, sino cobrar sentido en medio de la tormenta. Con un discurso sereno, pactista y táctico, se han convertido en la única fuerza que transmite cordura.

No aspiran a gobernar, no quieren fotos impostadas y no buscan titulares fáciles. Su mensaje es claro: Extremadura necesita estabilidad y acuerdos, no testosterona política.

Esto, guste o no, los coloca en el punto más inteligente del tablero.

maria guardiola
María Guardiola.

La investidura de María Guardiola: una bomba de relojería

A estas alturas, la investidura de María Guardiola no es un trámite: es un riesgo político mayúsculo.

Tres escenarios realistas:

  •  Investidura fallida → Vox vota “no” y el PP entra en estado de pánico.
  • Acuerdo forzado desde Madrid → Génova y Bambú obligan a tragar a ambos.
  •  Repetición electoral → el mayor desastre posible… pero cada día más probable.

Extremadura nunca había vivido una parálisis tan absurda: un Gobierno en funciones agotado, un Parlamento sin brújula y dos partidos incapaces de sentarse como adultos.

Lupa DEx 

Una ciudadanía harta de ser la última en la fila

La región está cansada. Cansada de promesas, de gestos vacíos, de dirigentes escondidos y de partidos que piensan más en Madrid que en Mérida.

La ciudadanía vuelve a ser el daño colateral de una clase política desbordada por su propio ego.

El mensaje desde la calle es claro: “Ya basta. Hagan su trabajo.”

Si PP y Vox no reaccionan ya, Extremadura corre el riesgo de entrar en una espiral de descrédito institucional difícil de revertir.