Gamarra, PP, y Garriga, VOX, imagen con AI.

El PP toma el mando, VOX endurece el tono y Extremadura sigue atrapada en un limbo político interminable

Redacción Extremadura, 23 de febrero de 2026. 18:05 h. 

cuca y garriga
Cuca Gamarra, PP e Ignacio Garriga, VOX.

La dirección nacional del Partido Popular ha decidido intervenir directamente en las negociaciones con Vox en Extremadura y Aragón. El movimiento reconoce, de facto, la incapacidad de los equipos autonómicos para cerrar un acuerdo y abre una nueva fase en un tablero político donde la ciudadanía lleva semanas esperando certezas. Mientras tanto, Vox endurece el tono, fija nuevas reglas del juego y retrasa cualquier reparto de cargos. La región sigue con el reloj parado.

Génova toma el volante

La vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, anunció este lunes que la dirección nacional del partido se implicará personalmente en las negociaciones con Vox en Extremadura y Aragón.

Una maniobra que evidencia lo que ya se sospechaba: los pactos autonómicos no avanzan, la desconfianza entre ambos partidos crece y la ciudadanía empieza a perder la paciencia.

“Lo hacemos para garantizar acuerdos coherentes, proporcionales y alineados con las posiciones nacionales”, defendió Gamarra desde Génova. Traducción: control directo desde Madrid para evitar descalabros y un posible escenario de repetición electoral.

Vox cambia las reglas

Desde el otro lado del tablero, el portavoz nacional de Vox, Ignacio Garriga, anunció un nuevo marco de negociación en dos fases.
Primero, el programa. Después —mucho después— los cargos. Nada de nombres, sillones ni consejerías sobre la mesa.

Un mensaje claro: Vox quiere garantías escritas, “medidas concretas” y la posibilidad incluso de levantar actas públicas de lo que se pacte. Transparencia quirúrgica como condición mínima para rebajar “un clima de desconfianza” que, según Garriga, otros poderes “torpedean” desde dentro y fuera de los partidos.

El PP teme repetir elecciones

Génova no esconde su inquietud. “Defraudar el mandato de la gente es una irresponsabilidad”, advirtió Gamarra. La dirección nacional teme que la falta de acuerdos solo refuerce al PSOE y vuelva a activar la maquinaria electoral.

Las negociaciones —ya tensas— pasan ahora a una segunda pantalla, con supervisión directa y con Vox blindado en su exigencia de pactar primero las ideas y después los nombres.

Mientras Madrid toma las riendas, la región sigue sin gobierno y sin horizonte. La ciudadanía, harta de hermetismo y discursos en diferido, mira el calendario con la sensación de estar atrapada en un déjà vu político permanente.

Vox exige “hechos, no verbos futuribles”

El partido de Abascal quiere un acuerdo programático detallado, verificable y sin grandes palabras. “No valen grandes lemas”, insistió Garriga, marcando una línea roja que condicionará el ritmo y el contenido de los pactos.

Lupa DEx 

Una región que sigue esperando

Extremadura continúa mirando a Madrid… y esperando.La ciudadanía lleva semanas atrapada en un limbo institucional que nadie se atreve a despejar. Ni PP ni Vox parecen dispuestos a ceder terreno, y ahora Génova entra para evitar que el bloqueo se convierta en un problema nacional.

El mensaje es nítido: si no hay acuerdo, será por responsabilidad política. Pero mientras se cruzan declaraciones, reproches velados y advertencias de “presiones externas”, lo que no llega —ni se asoma— es un gobierno estable.

Extremadura sigue esperando. Y la paciencia empieza a tener grietas.