La gestora marca el tono: unidad, calma… y ni un milímetro de ruido interno
Redacción Extremadura, 24 de febrero de 2026. 17:30 h.
El presidente de la gestora del PSOE de Extremadura, José Luis Quintana, ha puesto sobre la mesa las dos claves que decidirán el futuro inmediato del partido: generosidad del ganador y aceptación sin matices del perdedor. Con el Congreso Regional ya en marcha y una militancia expectante, la dirección provisional fija las reglas para evitar una nueva fractura en pleno bloqueo político de la región.
El PSOE entra en tiempo de descuento
El relevo de Miguel Ángel Gallardo ya tiene fecha de arranque: el 6 de marzo, cuando el Comité Regional se reúna en Mérida para activar oficialmente el calendario. Quintana lo ha dejado claro:
“Me gustaría que hubiera una sola candidatura, lo he dicho siempre”.
Pero, por si las primarias se imponen —y todo apunta a que sí—, su mensaje ha sido quirúrgico: unidad obligatoria y cero vendettas internas.
“Generosidad y aceptación”: el binomio para sobrevivir al día después
Quintana ha verbalizado lo que muchos dirigentes comentan en privado:
- El ganador deberá ser generoso con su adversario.
- El perdedor tendrá que aceptar la derrota sin matices y sumarse a una dirección que necesita estabilidad urgente.
El mensaje no es casual ni inocente. Extremadura atraviesa un momento político enrarecido, con PP y Vox incapaces de cerrar un gobierno y un Parlamento que vive entre el bloqueo y el silencio incómodo. El PSOE quiere presentarse, llegado el momento, como el único actor con las ideas claras y el ruido interno apagado.
Una decisión medida al milímetro
La reunión del 6 de marzo no es aleatoria. Llega justo después del primer debate de investidura de María Guardiola, fijado para el día 3.
Quintana lo ha dicho con calma, pero con toda la intención:
“No parece lógico iniciar nuestro proceso sin ese primer debate”.
El PSOE quiere tener una nueva dirección antes del 4 de mayo, fecha límite para un hipotético acuerdo de PP y Vox que evite repetir elecciones. La estrategia es cristalina: llegar a ese momento con un liderazgo definido y sin incendios internos.
Neutralidad absoluta… y renuncias forzadas
Quintana mantiene una posición infrecuente en política: dice que no se presenta y que no quiere influir. De hecho, ha pedido a los miembros de la gestora que renuncien a sus cargos en las direcciones provinciales para blindar la imparcialidad.
“No ha habido presiones”, insiste. La intención: evitar el fantasma del dedazo y cualquier sospecha de favoritismos.
Lupa DEx
Una militancia cansada de tensiones internas
El PSOE de Extremadura lleva meses en estado líquido: dimisión de Gallardo, direcciones provinciales moviéndose en paralelo y una base socialista que empieza a mirar con preocupación la falta de rumbo.
Quintana intenta poner orden, pero sabe que el verdadero examen llegará el día después de las primarias, cuando las heridas —si las hay— deberán cerrarse en tiempo récord para que el partido no llegue debilitado a un escenario político incierto.
Extremadura vive un triple bloqueo:
- sin gobierno,
- con el PP enfrascado en sus propias dudas,
- y con Vox manejando los tiempos desde Madrid.
El PSOE quiere aprovechar ese hueco para recuperar perfil… pero no podrá hacerlo si sus batallas internas siguen marcando el ritmo.






