Memoria, identidad y ciudad
Paco de Borja, Cáceres, 27 de febrero de 2026. 13:01 h.

El antiguo casino, maternidad y hoy hotel de lujo revive su etapa más humana: la de la Casa de la Madre, donde generaciones enteras vieron la primera luz. El homenaje ha reunido a familias, autoridades y nacidos en el emblemático inmueble, convertido ahora en símbolo de memoria colectiva.
Un edificio que parió una ciudad
El Hotel Palacio de Godoy Cáceres, Curio Collection by Hilton abrió este 26 de febrero sus puertas —y su memoria— para rendir homenaje a la Casa de la Madre, la maternidad donde llegaron al mundo más de 25.000 cacereños.
Lo que hoy es un espacio de lujo fue, durante décadas, el escenario íntimo donde miles de madres vivieron uno de los momentos más intensos de su vida.

La maternidad que daba futuro
La Casa de la Madre fue mucho más que un servicio sanitario. Para miles de familias sin recursos, representó una tabla de salvación en tiempos duros, cuando la sanidad pública estaba lejos de ser universal. Allí no solo se daba a luz: se alimentaba, se acogía y se acompañaba.
Las mujeres ingresaban hasta un mes antes del parto para recibir una atención que era tan sanitaria como social. Pura Arroyo, 94 años, una de aquellas madres, descubrió emocionada la placa que desde hoy recuerda el pasado del edificio. Su hija, Gema Cáceres Arroyo, nació aquí en 1963. El aplauso fue largo y sincero.
De casino a maternidad, de maternidad a hotel
El cronista oficial de la ciudad, Santos Benítez, también “hijo” de la Casa de la Madre, repasó la trayectoria del inmueble: vendido en 1862 a la sociedad del Círculo de la Concordia, convertido en casino hasta 1936, y transformado en maternidad en 1943 bajo el paraguas de Auxilio Social.
Con medio centenar de camas, monjas, enfermeras y médicos, el edificio cumplió una función determinante para varias generaciones. Durante años, las familias regresaban para los controles del bebé: el pesaje, el seguimiento y ese ritual sanitario tan necesario cuando ninguna casa tenía aún un pediatra cerca.
Hilton y la memoria, un puente que suma

El alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, subrayó el papel social que tuvo la Casa y la importancia de recuperar su historia: “Nunca debemos olvidar nuestras raíces para dibujar un futuro enriquecedor para todos”. El regidor recordó incluso a las célebres enfermeras con cofia, que durante décadas recorrieron las calles cacereñas y hoy sobreviven en la memoria de los mayores.
El hotel Palacio de Godoy, que podría haber pasado página, ha decidido hacer lo contrario: integrar esta historia en su identidad. “Un puente con nuestra memoria”, dijo el alcalde Mateos. Y esta vez, el tópico cuadriculado se volvió verdad.
Una herencia que late en cada familia
La placa instalada hoy en el jardín del Palacio de Godoy no es solo un gesto sentimental. Es un reconocimiento público a quienes trabajaron aquí con entrega absoluta, a las madres que cruzaron estas puertas y a los bebés que hoy ya son abuelos. Un trozo de historia social, no siempre contada, pero siempre presente.

Y es que desde Fernando Palazuelo, mentor y factótum del hotel, su propio director, Jaime Garrido, todos y cada uno de los trabajadores y la propia sociedad cacereña consideran la memoria como patrimonio vivo, de ahí que el homenaje no habla solo del pasado. Habla de identidad. De una ciudad que entiende que su patrimonio no son solo piedras, sino historias. Y, en este caso, historias que nacieron literalmente entre las paredes de palacio.
LUPA DEx
El homenaje del Palacio de Godoy marca un precedente imprescindible: por fin empezamos a reconocer que la historia de una ciudad no se construye solo desde los grandes fastos, sino desde los lugares donde la vida común —la real, la íntima, la de la gente— se abrió paso.
Que un hotel internacional incorpore la memoria social del edificio no es marketing: es un acierto cívico. Cáceres gana cuando mira de frente a su pasado humano. Y este homenaje, sencillo pero profundo, demuestra que progreso y memoria no son enemigos: son aliados cuando se hacen bien.






