guardiola al llegar a la asamblea

Guardiola intenta recomponer puentes con Vox

Redacción, Política, 3 de marzo de 2026. 

La presidenta en funciones apeló a la “unidad” con Vox pese a reconocer públicamente que ya no cuenta con su apoyo para ser investida

La tarde en la Asamblea de Extremadura olía a trámite más que a suspense. Nadie en los pasillos esperaba un giro de guion en esta primera votación, abocada al ‘no’ desde que Vox bajó la barrera y decidió que no respaldaría el segundo intento de María Guardiola para revalidar la presidencia. Aun así, la popular salió al atril con un discurso claramente dirigido a los que hoy no estaban en su bando.

“Sé que hoy no lo tengo”

Guardiola no esquivó la evidencia. La enfrentó.

“Llegué a la presidencia de la Junta de Extremadura con el apoyo de Vox. Sé que hoy no lo tengo”, admitió sin rodeos. Pero lejos de escenificar un portazo, intentó un gesto: “Nadie puede negar que juntos impulsamos medidas que han funcionado”. Una frase que sonó a recordatorio, a llamada a la responsabilidad y también a advertencia amable: que no todo lo compartido se tire por la borda.

Del choque al abrazo

Lejos de marcar distancias, quiso rebajar el tono y el barro político que ha rodeado las últimas semanas de negociaciones fallidas.
“No voy a regodearme en la diferencia —insistió—, sino a centrarme en lo que nos une”.

El mensaje se leyó como un intento calculado de desactivar la narrativa de incompatibilidad entre PP y Vox, justo cuando los de Abascal han subido el precio político en Castilla y León y condicionado su voto en Extremadura al contenido íntegro del discurso de investidura.

De ahí que Guardiola rematara con la frase más analizada de la sesión:
“No hay un muro entre PP y Vox. No somos incompatibles.”

Un escenario sin suspense

La aritmética deja poco espacio para el relato heroico. Sin Vox, la investidura está sentenciada:

  • Primera votación: no habrá mayoría absoluta.
  • Segunda votación (viernes): bastaría la abstención de Vox, algo que tampoco está garantizado.

El PSOE, por su parte, seguirá votando en contra, mientras observa de reojo el deterioro visible entre sus rivales.

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