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A PRIMERA HORA: PSOE Extremadura, primarias o funeral ( con aplauso educado..o no )

EDITORIAL DEx

Hay partidos que celebran congresos. Y hay partidos que los padecen.

El PSOE extremeño está ahora mismo en ese punto incómodo en el que nadie quiere guerra, pero todos afilan el cuchillo. La gestora presidida por José Luis Quintana,  por orden de Ferraz, o lo que es lo mismo, de su compañero y amigo Pedro Sánchezconvoca reuniones como quien organiza cenas de Navidad con la familia rota: sonriendo en la foto… y deseando que nadie saque el tema prohibido. Pero el tema está sobre la mesa. Y grita. Se llama fracaso electoral, y tiene memoria.

Porque aquí no se discute solo quién manda. Se discute algo mucho más incómodo: si lo que había ya no sirve. Y eso, en política, es dinamita.

Vamos al grano de la cuestión, que precisamente no la pintan calva sino muy poblada de escarpias…

Soraya Vega representa la continuidad, aunque nadie la llame así en voz alta. Es el pasado reciente con maquillaje de futuro. Enfrente, el llamado “bloque del cambio” – relativo – intenta vender renovación… con caras que tampoco son precisamente recién llegadas del Erasmus político.

Vamos, que la pelea no es entre nuevos y viejos, sino entre dos maneras de contar lo mismo sin asumir del todo lo que pasó.

La gestora quiere evitar primarias. Normal. Las primarias son un espectáculo maravilloso… si las ganas. Si no, son un escaparate de heridas abiertas, reproches y militantes cabreados. Pero hay una verdad incómoda que nadie dice en alto:

Si necesitas evitar que voten los tuyos para parecer unido, ya no estás unido.

Mientras tanto, los avales vuelan, las llamadas telefónicas, los whatsApps arden y los pactos se cocinan a fuego lento. Hay más cafés que ideas, más cálculos que proyecto. De momento, Cotrina y González han decidido » no partir del bacalao de las primarias entre ellos» y unirse, comandando el proyecto el porretero cacereño. 

Y en medio de todo, una frase que debería estar enmarcada en sede regional:

Ya no hay cinco candidatos. Solo, dos opciones . Y ninguna, termina de entusiasmar.

El PSOE extremeño no está ante unas primarias. Está ante un espejo.

Y el reflejo no es cómodo: un partido que fue hegemónico, que lo tuvo todo —territorio, relato, poder— y que ahora duda de mismo como quien busca las llaves en un bolsillo que ya no existe.

Aquí no se juega solo un liderazgo. Se juega algo más serio: la credibilidad. Porque puedes perder unas elecciones. Pero lo que no puedes permitirte es no saber por qué las perdiste.

Así que sí, habrá consenso… o habrá primarias. Habrá foto… o habrá contienda, resquemores, » cuchillos muy afilados »  y esperemos que no haya  bronca.

Pero lo importante no es eso.

Lo importante es lo que viene después. Porque cuando pase el ruido, cuando se apaguen los focos internos y alguien levante la persiana del partido, quedará una pregunta colgando en el aire, como una resaca incómoda:

¿Sigue siendo el PSOE una alternativa real en Extremadura… o solo un recuerdo bien organizado?

Y esa, amigos, no se responde con avales. Se responde con votos.

De los de fuera.