Dos incendios simultáneos en alta montaña mantienen en vilo a los equipos de extinción en el norte de Cáceres. Mientras el fuego de Losar de la Vera continúa activo tras varios días, un nuevo foco en Tornavacas complica el escenario en pleno Valle del Jerte.
Redacción DEx, 2 de abril de 2026.
Dos incendios, un mismo pulso contra el fuego
Extremadura vuelve a mirar al cielo —y al monte— con preocupación. La campaña de incendios suma un nuevo episodio crítico con dos fuegos activos en enclaves de alta montaña: uno ya consolidado en Losar de la Vera y otro recién declarado en Tornavacas, en el corazón del Valle del Jerte.
El incendio más avanzado, originado el pasado domingo en la comarca verata, ha calcinado ya unas 880 hectáreas de matorral, en un terreno abrupto que dificulta las labores de extinción. A pesar de su magnitud, se mantiene en nivel 0, al no existir riesgo para núcleos de población ni infraestructuras.
Losar de la Vera: fuego persistente en terreno hostil
La orografía y la vegetación están marcando el ritmo de la intervención. Se trata de un incendio de alta montaña, donde predominan especies de rápida regeneración, pero también donde el acceso resulta especialmente complejo.
En la zona trabajan intensamente siete helicópteros y doce unidades de bomberos forestales, en un operativo conjunto en el que participan el Plan Infoex, el Ministerio para la Transición Ecológica y efectivos de la Junta de Castilla y León.
Las labores se centran en contener el perímetro y evitar reproducciones, en un incendio que, aunque estabilizado en algunos puntos, sigue activo.
Tornavacas: el Jerte entra en escena
La situación se ha complicado este miércoles con la aparición de un nuevo foco en Tornavacas, una de las puertas naturales del Valle del Jerte.
El incendio, también en zona de alta montaña, ha movilizado a dos unidades de bomberos forestales, un helicóptero y un agente del Medio Natural, con apoyo de medios de Castilla y León.
Al igual que el de La Vera, este fuego no amenaza por el momento a la población, pero obliga a desplegar recursos en paralelo en dos frentes, lo que eleva la tensión operativa.
Alta montaña, calor y viento: el cóctel perfecto
Las condiciones meteorológicas y la ubicación de ambos incendios generan un escenario complejo. La combinación de calor, viento cambiante y terreno escarpado convierte cada avance en una lucha técnica y estratégica.
Los incendios de alta montaña, menos visibles mediáticamente que los cercanos a núcleos urbanos, suponen sin embargo un desafío mayúsculo por su difícil acceso y rápida propagación en determinadas condiciones.
Extremadura, en alerta contenida
Aunque la ausencia de riesgo directo para la población rebaja el nivel de emergencia, la simultaneidad de ambos incendios mantiene en alerta a los servicios forestales.
El objetivo inmediato: controlar ambos focos antes de que las condiciones meteorológicas puedan agravarlos.
Porque en el monte, cuando el fuego aparece por partida doble, la batalla nunca es menor.






