El centro activó el protocolo, abrió expediente disciplinario y presentó la denuncia ante la Policía Nacional tras detectar comportamientos “incompatibles con la protección de los menores”
Redacción Cáceres, Sucesos, 7 de mayo de 2026.
La noticia ha sacudido a numerosas familias de Cáceres y ha generado una profunda conmoción en el ámbito educativo y social de la ciudad. El Colegio Diocesano José Luis Cotallo ha despedido y denunciado ante la Policía Nacional a una trabajadora de su guardería por presuntos malos tratos a menores de entre cero y tres años, en un caso que ya se encuentra judicializado y bajo investigación.
El propio centro educativo confirmó que actuó “de manera inmediata”, activando los protocolos internos y trasladando los hechos a las autoridades competentes en cuanto tuvo conocimiento de las sospechas.
El director del colegio, Pedro Jesús Batuecas, ha pedido prudencia ante un asunto “extremadamente delicado”, especialmente por afectar a niños de muy corta edad y encontrarse bajo secreto de investigación.
Cambios de conducta que alarmaron a las familias
El caso comenzó a despertar preocupación entre varios padres y madres meses atrás, cuando empezaron a detectar comportamientos inusuales en sus hijos. Según relatan algunas familias, varios menores mostraban rechazo a acudir a la guardería, episodios de ansiedad y alteraciones emocionales que no resultaban habituales.
“Había niños que lloraban al entrar, que no querían venir, que incluso llegaban a vomitar”, explica una madre afectada. Otros pequeños, con más capacidad verbal, expresaban directamente su negativa a quedarse en clase.
La inquietud fue creciendo de manera progresiva hasta que, según los testimonios conocidos, fueron compañeras de la propia trabajadora investigada quienes alertaron a la dirección del centro sobre conductas presuntamente anómalas.
Expediente disciplinario y denuncia inmediata
Tras recibir la información, el colegio inició una investigación interna y abrió un expediente disciplinario que concluyó con el despido inmediato de la empleada.
Paralelamente, el centro presentó una denuncia ante la Policía Nacional, trasladando toda la información recopilada durante el proceso interno. La investigación permanece abierta y bajo control judicial.
Desde el colegio insisten en un mensaje de “tolerancia cero” ante cualquier conducta que pueda poner en riesgo el bienestar físico o emocional de los menores.
Alivio entre los padres y respaldo al centro educativo
Pese al impacto emocional provocado por el caso, varias familias han querido destacar públicamente la actuación del colegio y del equipo educativo.
“No podemos decir nada malo del centro, al contrario”, señala una de las madres consultadas, que agradece la rapidez con la que se actuó una vez conocidas las sospechas.
La salida de la persona investigada ha generado un notable alivio entre muchos padres, que aseguran sentirse ahora más tranquilos al saber que la trabajadora ya no permanece en contacto con los menores.
Por el momento, las familias no han interpuesto denuncias particulares, al haber sido el propio centro quien trasladó el caso a las autoridades.
LUPA DEx
Qué ocurre ahora en este tipo de investigaciones
Cuando existen indicios de posibles malos tratos a menores en un entorno educativo, los protocolos obligan a actuar con rapidez y máxima confidencialidad.
En este caso, la investigación se encuentra judicializada, por lo que tanto el colegio como las familias están limitados a la hora de ofrecer detalles concretos. La prioridad pasa ahora por:
- Proteger la intimidad de los menores.
- Garantizar el correcto desarrollo de la investigación.
- Evitar juicios paralelos o difusión de rumores.
- Determinar, mediante pruebas y testimonios, el alcance real de los hechos denunciados.
Expertos consultados recuerdan además la importancia de tratar estos casos “con enorme sensibilidad”, evitando exponer públicamente a los niños afectados.
Cierre
El caso ha abierto un fuerte debate en Cáceres sobre la vigilancia y protección en las aulas infantiles, especialmente en etapas tan sensibles como la educación de cero a tres años. Mientras la investigación sigue su curso, el mensaje que trasladan tanto el colegio como las familias es de prudencia, colaboración con la Justicia y protección absoluta de los menores.
Ahora será la investigación policial y judicial la que determine qué ocurrió realmente dentro de las aulas de la guardería y si existieron responsabilidades penales en unos hechos que han provocado una enorme preocupación social en la ciudad.






