Diego Gómez Martín (Trescasas, Segovia, 13 de junio de 1999) ha sido una de las piezas claves del Cacereño en una temporada que ha sido larga y exigente. Tras un inicio complicado, el delantero ha acabado consolidándose como uno de los jugadores más queridos por la afición.
-Ha sido un año muy sufrido…
Muy sufrido. Ha sido un año duro en todos los sentidos. Es Primera RFEF, la categoría te exige un montón, físicamente, técnicamente y mentalmente. Al principio nos costó como equipo, me costó a mí, pero al final hemos acabado de la mejor forma posible. Hemos demostrado el equipo que somos. Ahora lo que queda es disfrutar e intentar ganar el sábado para dar una última alegría a la afición.
-¿Qué sentiste el domingo tras el pitido final? ¿Eras consciente de que estabais salvados?
Yo al principio no sabía que había pasado en otros campos, la verdad, no tenía ni idea de lo que habían hecho los demás equipos. Ya cuando salieron a celebrar los compañeros del banquillo fue cuando me enteré. Una felicidad inmensa después de todo el trabajo de todo el año y encima con el desplazamiento que hubo, fue un momento muy bonito.
-Desplazamiento de cerca de mil aficionados….
La verdad es que es la primera vez que vivo una cosa así. Un desplazamiento de tres horas en coche y que haya mil personas, la verdad es que impacta. Nos dió ese empujón de tener que ganar, sea como sea. El apoyo se nota un montón y que mejor resultado. Todos nos llevamos una gran alegría.
-Empezaste siendo cuestionado y has acabado siendo uno de los jugadores favoritos de la afición…
Los futbolistas, como todas las personas, tienen momentos buenos y malos, la crítica forma parte del juego, sentirte incómodo jugando forma parte de esto. Siempre he trabajado para estar el menor tiempo en el lado malo e intentar siempre estar en un ambiente positivo. Creo que trabajé esa parte y al final ha salido un final de temporada muy bueno.
-¿Qué se le pasa por la cabeza a un futbolista cuando no le terminan de salir las cosas?
Al final siempre hay que ser positivo. También realista y autocrítico, pero siempre hay que ser positivo y seguir trabajando, que al final es lo que te da los frutos. Me lo tomé con calma, sabiendo lo que estaba haciendo mal, sabiendo que tenía que mejorar. Influyen muchos factores para que al final todo se diese bien.
-¿Cuál crees que fue el punto de inflexión de la temporada? ¿Fue un cambio de suerte?
Creo que la suerte influye muy poco. Influyen muchas otras cosas como el trabajo, el esfuerzo, el día a día, las lesiones… No sé qué punto de inflexión tuvo el equipo. A mí personalmente sí que me ayudó el cambiar de sistema, el tener otro delantero cerca. Después de Navidad me sentí mucho más cómodo, pero no sabría decirte en que momento cambió nuestro éxito. Hemos hecho una segunda vuelta magnífica y al final son muchos factores.
-La afición ha estado siempre apoyando…
Sí. Yo no había vivido un club con tanta afición como este y te impacta mucho. Venir aquí a jugar para 5.000 personas y que no salgan las cosas, me afectó un poco, pero de todo se aprende. He aprendido a alejarme del ruido y a trabajar en el día a día, en la constancia. El apoyo de la afición lo ha hecho todo más fácil.
-Incluso en los peores momento siempre se ha visto al equipo muy junto. ¿Cómo se logra eso?
Siempre ha habido unión. Ya cuando yo llegué había un bloque muy bueno, muy solido. Creo que un punto importante es que se fichan personas y no solo jugadores. Al final eso te da todo. Hay mucho compañerismo y exigencia individual que dan lugar a una piña que se ha hecho muy fuerte.
-¿Un mensaje de cara al último partido?
El sábado todos debemos disfrutar, ya tenemos la permanencia lograda, que es algo muy complicado en esta categoría. El sábado debe ser una fiesta, que todo el mundo venga a animar y seguro que conseguimos los tres puntos para poner el punto final. Hay que valorar todo lo que se ha hecho este año, que un recién ascendido se salve incluso antes de la última jornada, es muy difícil.
Fotografía: @CPCacerenoSAD






