El verano se adelanta sin pedir permiso: noches tropicales, aviso amarillo y una semana de temperaturas extremas en buena parte de España.
Redacción DEx, Extremadura, 26 de mayo de 2026.
Mayo se marcha con maneras de agosto. Sin transición, sin tregua y sin esa primavera amable que todavía resiste en algunas postales antiguas. Lo que llega ahora es otra cosa: calor seco en el interior, noches tropicales, ventiladores recuperados antes de tiempo y termómetros que en Extremadura empezarán a mirar de frente a los 40 grados. Como si el calendario hubiera decidido correr más deprisa que los propios ciudadanos.
La Agencia Estatal de Meteorología avisa de una situación “excepcionalmente cálida” para esta época del año. Y no es una frase menor. La comarca pacense de Vegas del Guadiana estará este martes en aviso amarillo por altas temperaturas, con máximas que podrían alcanzar los 38 grados entre las dos de la tarde y las ocho de la tarde. Badajoz vuelve a convertirse, una vez más, en el horno peninsular antes incluso de que llegue junio.
El portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, explica que la dana que había condicionado el tiempo en el noroeste se debilita y se aleja, dejando paso a una situación de estabilidad casi absoluta. Traducido al lenguaje cotidiano: cielos despejados, sol implacable y una subida térmica progresiva que irá a más durante toda la semana.
Noches de verano antes del verano
El miércoles comenzará uno de los fenómenos que más definen el cambio climático cotidiano: las noches tropicales. Es decir, mínimas que no bajarán de los 20 grados en puntos de Extremadura, Andalucía y la fachada mediterránea. Dormir será más complicado. Las ventanas abiertas ya no refrescarán tanto. Y el aire acondicionado volverá a convertirse en protagonista de conversaciones domésticas y facturas eléctricas.
El jueves y el viernes pueden ser los días más duros. Según las previsiones, se superarán los 34 grados en amplias zonas de la Península y se alcanzarán entre 38 y 40 grados en los valles del Guadiana, Guadalquivir y Ebro. En ciudades como Sevilla o Córdoba se esperan hasta 37 grados, mientras Badajoz podría quedarse a un suspiro de los 40.
Y todo esto en mayo.
La sensación de anomalía climática empieza a instalarse ya no como excepción, sino como rutina. El calor extremo se adelanta, se estira y se normaliza mientras los ciudadanos miran el móvil buscando una tormenta salvadora que no termina de llegar.
Un fin de semana de piscinas… y tormentas
Aunque el ambiente plenamente veraniego continuará durante el fin de semana en casi toda España, empiezan a aparecer algunos ingredientes más inestables en los mapas meteorológicos. La meteoróloga de Meteored, Andrea Danta, advierte de la posibilidad de tormentas “más extensas e intensas” en zonas del norte y este peninsular, especialmente en áreas montañosas.
Será el típico escenario de calor acumulado y explosión tormentosa vespertina: cielos que amanecen limpios y terminan rugiendo entre rayos y granizo en algunas comarcas.
Mientras tanto, Extremadura seguirá instalada en una atmósfera de pleno julio. Con terrazas llenas, sombras disputadas y ese olor a asfalto caliente que convierte las tardes en un lento ejercicio de resistencia.
Porque el verano aún no ha llegado oficialmente. Pero el calor ya hace días que decidió mudarse aquí.






