Fernando Pizarro rompe a llorar y deja la Alcaldía de Plasencia tras 15 años: “Tengo que saber irme”
El histórico regidor placentino pone fin a 27 años en el Ayuntamiento para asumir la dirección de la Fundación Yuste. Su despedida, cargada de emoción, deja imágenes inéditas y un mensaje de altura política.
Redacción DEx, Plasencia, 9 de junio de 2026.
Plasencia vivió este martes nueve de junio de 2026, festividad de San Efrén, poeta, músico y teólogo, una de esas jornadas que quedan grabadas en la memoria política de una ciudad. El alcalde, Fernando Pizarro, anunció entre la emoción y las lágrimas que abandonará el próximo lunes 15 la Alcaldía tras quince años al frente del consistorio y veintisiete años de servicio municipal.
Con la voz quebrada y visiblemente afectado, reconoció ante los medios que afrontaba uno de los momentos más difíciles de su trayectoria pública.
—«Nunca me habéis visto así en la vida»— confesó antes de agradecer la confianza depositada en él por la presidenta de la Junta, María Guardiola, para asumir la dirección de la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste.
Una responsabilidad que, según explicó, acepta con ilusión, aunque con el peso emocional de cerrar una etapa a la que ha dedicado buena parte de su vida.
Del joven concejal de 1999 al alcalde de las cuatro mayorías absolutas
Fernando Pizarro recordó que llegó al Ayuntamiento el 13 de junio de 1999 como concejal. Doce años después alcanzó la Alcaldía y desde entonces ha encadenado cuatro mayorías absolutas consecutivas, convirtiéndose en uno de los dirigentes municipales más sólidos de Extremadura.
Durante su intervención lanzó una reflexión poco habitual en la política actual.
—«Yo tenía un criterio claro desde que empecé: tengo que saber irme»— afirmó.
Sus palabras resonaron en una sala donde la emoción fue ganando protagonismo a medida que avanzaba su balance personal.
Una ciudad con menos deuda y más oportunidades
Pizarro deja el cargo reivindicando una gestión marcada por la estabilidad económica. Recordó que asumió la Alcaldía en plena crisis financiera, atravesó la pandemia y entrega ahora un Ayuntamiento con una deuda notablemente reducida.
Según destacó, la deuda municipal ha pasado de 60 millones a 20 millones de euros, mientras que la ciudad ha incrementado su población y ha reducido el desempleo hasta niveles similares a los de finales de los años noventa.
Entre los proyectos que considera más relevantes citó la inminente licitación por parte de la Junta de Extremadura de las obras de Martín Palomino y la Avenida de España, una reivindicación histórica para Plasencia.
Sin embargo, también reconoció asignaturas pendientes.
El estado de algunas calles y el futuro de los antiguos pabellones militares seguirán siendo desafíos para el próximo equipo de gobierno.
El campo de San Miguel, la obra que más le emociona
Lejos de las grandes infraestructuras, el alcalde sorprendió al señalar como una de sus mayores satisfacciones una actuación aparentemente modesta.
La transformación del campo de fútbol de San Miguel.
Un espacio degradado que, según explicó, pasó de ser un terreno prácticamente abandonado a convertirse en una instalación digna para cientos de jóvenes deportistas.
Un ejemplo, dijo, de cómo las pequeñas actuaciones pueden cambiar la vida cotidiana de los vecinos.
David Dóniga recoge el testigo

La sucesión ya está decidida.
El actual concejal de Interior, David Dóniga, será el nuevo alcalde de Plasencia.
Pizarro lo definió como una persona de absoluta confianza.
«Lealtad, fidelidad, experiencia, visión de futuro y sentido común», resumió.
El momento más simbólico de la comparecencia llegó con el abrazo entre ambos, una imagen cargada de significado político y personal que visualiza el relevo generacional en el Ayuntamiento placentino.
Por su parte, el acta de concejal que deja vacante será ocupada por David Moreno, siguiente integrante de la candidatura popular.
Un mensaje contra la crispación
En sus últimas palabras como alcalde anunció cuál considera que debe ser el camino de la política actual.
Tomando como referencia unas recientes declaraciones del León XIV, reclamó más diálogo, más consenso y menos enfrentamiento personal.
Pidió que los insultos y los reproches dejen de ocupar el centro del debate público y que los responsables políticos vuelvan a priorizar la construcción de acuerdos.
Respecto a su futuro orgánico en el Partido Popular, confirmó que continuará temporalmente como presidente local, aunque considera conveniente que el próximo congreso elija un nuevo liderazgo para evitar duplicidades de poder.
LUPA DEx
La marcha de Fernando Pizarro cierra uno de los ciclos políticos más largos y estables de la democracia local extremeña. Más allá de la valoración ideológica de su gestión, deja una imagen poco frecuente en la política actual: la de un dirigente que abandona voluntariamente el poder cuando aún conserva una sólida posición electoral.
Su salto a la Fundación Yuste como director supone también un reconocimiento institucional a una trayectoria que ha marcado la vida pública de Plasencia durante más de dos décadas.
Ahora comienza una nueva etapa para la ciudad y para quien ha sido, durante quince años, una de sus voces más reconocibles. Una despedida entre lágrimas que, probablemente, ya forma parte de la historia política placentina.






