La normativa de exclusividad vuelve a golpear la programación emeritense y abre un nuevo debate sobre el futuro de los grandes conciertos en el monumento
Redacción DEx, Mérida, Cultura, Ocio, 12 de junio de 2026.
El Teatro Romano de Mérida vuelve a situarse en el centro de la polémica cultural extremeña. Apenas unas horas después de conocerse la suspensión del concierto de Pablo López, previsto inicialmente en el recinto emeritense, el Consorcio de la Ciudad Monumental ha retirado también la autorización para la actuación de Sanguijuelas del Guadiana programada para el próximo 8 de septiembre.
La decisión se apoya en la misma normativa aprobada por la Comisión Ejecutiva del Consorcio en 2022, que establece condiciones de exclusividad para los conciertos privados celebrados en el monumento.
Según ha explicado el director del Consorcio, Félix Palma, la banda extremeña incumpliría dicha cláusula al tener ya confirmadas dos actuaciones en Badajoz durante este mismo año. Concretamente, los conciertos previstos para los días 24 y 25 de julio en la Alcazaba pacense impedirían, según la interpretación actual de la norma, su posterior presencia en el Teatro Romano.
Un concierto que desaparece del calendario
La situación no es únicamente administrativa. También comienza a reflejarse en la propia agenda del grupo.
En la página web oficial de Sanguijuelas del Guadiana continúan apareciendo los dos conciertos previstos en Badajoz, pero la fecha del 8 de septiembre en Mérida ya no figura entre las actuaciones anunciadas.
El detalle no ha pasado desapercibido entre sus seguidores y alimenta las dudas sobre la viabilidad real de mantener la cita emeritense en las condiciones inicialmente previstas.
La paradoja es evidente. La banda nacida en Casas de Don Pedro había anunciado aquel concierto como uno de los momentos más especiales de toda la gira.
El sueño de tocar donde empezó todo
La historia tiene incluso una dimensión sentimental.
Sanguijuelas del Guadiana comunicó la actuación del Teatro Romano con un mensaje cargado de emoción: «No podíamos cerrar la gira de nuestro primer disco sin pasar por este lugar».
Los integrantes del grupo recordaban entonces que fue precisamente en Mérida donde asistieron a uno de sus primeros grandes conciertos, una experiencia que, según explicaban, ayudó a despertar la vocación musical que hoy les ha convertido en uno de los fenómenos emergentes más importantes de la música extremeña.
La actuación estaba concebida como la gran despedida regional de la gira Verbena en Vena, aunque posteriormente la banda continuaría actuando en otras ciudades españolas.
LUPA DEx
El Teatro Romano y las cláusulas que nadie entiende
Dos conciertos suspendidos en apenas unos días. Dos artistas distintos. Dos situaciones casi idénticas.
La pregunta ya no es si la normativa existe. La pregunta es si tiene sentido seguir aplicándola exactamente igual en una realidad cultural que ha cambiado por completo.
Resulta difícil explicar a un ciudadano que una banda extremeña capaz de vender 14.000 entradas en Badajoz no pueda actuar semanas después en Mérida porque ya ha tocado antes en la región. Más aún cuando el propio objetivo de cualquier política cultural debería ser multiplicar las oportunidades de acceso a la música y reforzar la proyección de los artistas.
La sensación es que el Teatro Romano corre el riesgo de convertirse en un recinto excepcionalmente atractivo para el público, pero extraordinariamente complejo para los promotores.
Y cuando una normativa genera más titulares por las cancelaciones que por los conciertos que acoge, quizá haya llegado el momento de abrir un debate sereno sobre su utilidad, su proporcionalidad y su adaptación a los tiempos actuales, porque el patrimonio debe protegerse. Pero también debe latir. Y un teatro que lleva dos mil años escuchando aplausos difícilmente puede permitirse acostumbrarse al silencio.






