CITA CON LAURA

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Este
arte inusual de merodear por los sueños no contados de los hombres,
permite a un aprendiz de adivino saber de las cosas que se suceden en
el amor con tan exacta posibilidad de acierto como si de pronosticar
el tiempo se tratara. Es verdad, en un cuaderno no escrito de sucesos
no acaecidos suelo observar, sin pudor, las citas amorosas que llenan
sus páginas de una pasión atemporal y también, a veces, se empaña
de un desengaño fugaz que rastrea las hojas queriendo imponer un
inoportuno ritmo.

En
tal cuaderno se amontonan besos, citas, promesas, silencios, “te
quieros”, y las mil sensaciones que presiden una relación. Parece
que alguien tiene previsión exacta de cuanto va a ocurrir, como si
viera por un alto telescopio el futuro. Mas siempre no es igual, no
siempre el amor acaba en desengaño ni siempre el primer impulso
termina en amor. Las consecuencias se saben desde arriba pero son
impredecibles para la mayoría de los humanos.

En
la hoja de hoy, color ocre pálido, con letras escritas a modo de
timidez, se colige con medio gusto a la vulgaridad y medio secreto al
desatino, un eslogan que indica: Cita con Laura, y una fecha en un
calendario rodeado en rojo chillón. Cuenta, -advierto que se trata
de hecho aún por suceder- cómo Lucas recibe la consigna letal de
acercarse al lugar que la nota indica con completa identificación,
para evitar confusiones. Laura se dice menuda, culta, con los ojos
tan grandes como un pozo, con la ansiedad por las nubes, generosa y
alegre, tierna, serena y sobre todo apasionada. Lucas y Laura no se
conocen, viven en la misma órbita generacional y geográfica, pajean
por los mismos lugares pero nunca han tenido la suerte de encontrarse
siquiera en el mercado.

Ellos
no lo saben, no saben que la cita no tendrá lugar, que Lucas no
aceptó tan seductora sugerencia. Ellos no conocen de este don
protector que el universo otorga con magia a los seres ingrávidos
que pululan el espacio celeste en busca de estas emociones; ellos no
se encontrarán porque existe un resquicio en la voluntad de Lucas
que le hace desconfiar de la cita.

Desde
arriba se ven todas las emociones y la distancia no las disminuye,
las agranda; se ven desde arriba hasta los sueños más osados, hasta
comprender por qué el futuro hace esas filigranas con la realidad
para modificar tantos sentimientos.


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