LOS MIL AÑOS DE GRANADA Y LA FUENTE DE LOS LEONES DEL EMERITENSE SAMUEL IBN NAGRELA

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Hay quien habla del síndrome de Robinson (Crusoe, por supuesto). Síndrome que se ha agudizado en España con la incorporación a nuestra estructura política y anímica, de las Autonomías. El síndrome de marras, podría resumirse en una frase clásica; “mirarse el ombligo”. Vivimos como en una isla, culturalmente aislados, podemos saberlo casi todo de nuestro entorno, pero desconocemos casi absolutamente todo del vecino.

En 1930, un escritor húngaro sugirió la
hipótesis de los; “seis grados”. Por  la
que pretendía demostrar, que cualquier persona en la Tierra, estaba conectada con
otra de cualquier parte del Planeta a través de una serie de conocidos, con no
más de cinco intermediarios.
Y esto
tiene su versión histórica. Así el milenario de la fundación (1013)  de la ciudad de Granada, tiene como uno de los
más importantes protagonistas un ilustre emeritense, Samuel ibn Granela, un
visir de quien se dice, que le perteneció uno de los elementos más
característicos de la Alhambra, la Fuente de los Leones, aunque no pocos hacen
propietario del mismo a su hijo, Yusuf ben Granela, pero esta anécdota, nos da
pie para conocer a uno de los poetas y personajes más importantes de la Granada
andalusí, de origen emeritense y representante de una importante comunidad
judía existente en el S.X en Mérida.

 

Y una vez
más, el desconocimiento de nuestros personajes nos empobrece, en nuestro
personal Patrimonio inmaterial, que alimenta y sostiene nuestra autoestima.

 

[Img #27264]

Una de las dudas que todavía tienen algunos, sobre todo los que se ocupan de
la historia de la Iglesia hispana, es saber si S. Pablo, tal como expresaba en
su deseo, (Rom. 15 23) “deseando veros al
pasar, cuando vaya a España y ser allá encaminado por vosotros después de haber
gozado un poco de vuestra conversación”
, realmente vino aquí y de ser así, a
donde. En un artículo publicado en la revista Historia 16, “Los orígenes del cristianismo hispano”, yo afirmaba que de haber
venido a Hispania lo habría hecho a Mérida, vía Gades e Itálica, las razones
que aportaba eran muchas, pero uno de los argumentos en los que también me apoyaba
era la presencia en la ciudad de Mérida de una abundante colonia de
judíos, entre los cuales seguramente
habría cristianos a cuyas casas vendría Pablo. En Mérida se encuentra, en el
Museo, una lápida del s.II, de una persona de origen judío, llamado Justino: Iustinus Menandri filius / Flavius
Neapolitanus anno(rum) / XLVI h(ic) s(itus) e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(evis)
Sabina marit(o) / optimo et
(…)
“Justino hijo de Menandro, natural de Flavia Neápolis (Samaria)…”
 Esta ciudad de nombre latino, corresponde
con la bíblica
Siquem, lugar en donde se desarrolla el pasaje en el que Jesús
se encuentra junto a un pozo del que está sacando agua una mujer, a la que le
pide de beber. (Juan 4,4).Hay por lo tanto una vieja tradición de presencia de
judíos en esta ciudad, que la coloca como una de las más antiguas de la
península. El historiador emeritense Bernabé Moreno de Vargas hace mención en
el S. XVII, de la existencia de una antigua sinagoga convertida en la Iglesia
de Santa Catalina, cercana al Templo de Diana, alrededor de la cual se
encontraba el barrio judío. Se quejaba, un articulista judío-sefardí, de que
dicha sinagoga, que se convirtió en Iglesia de Santa Catalina en 1492 y que
permaneció como tal hasta 1975.No había sido respetada.

 

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“Luego
en el año 1492, cuando los Reyes Católicos hicieron la expulsión de los judíos,
pasaron a Portugal los que había en Mérida; su sinagoga se convirtió en iglesia
dedicada a Santa Catalina, virgen y mártir, cuyo edificio es antiguo y de traza
cuadrada, muy propia de semejantes sinagogas. Tenían los judíos su entierro y
osario fuera de la ciudad, en el sitio que ahora llaman el Cortinal del Osario,
que está por cima del molino llamado de Pancaliente
…”  Nos cuenta Bernabé Moreno de Vargas, en su;
“Historia de la Ciudad de Mérida”.

 

Desde entonces, en su lugar, junto al monumento romano citado se podía ver
un solar tapiado que aún nos indicaba que la sinagoga, luego ermita cristiana,
era pequeña y de planta casi cuadrada. El muro que quedaba de lo que fue dicha
sinagoga, se derribó el día 5 de marzo de 2009, sin que la Consejería de
Cultura y el Patrimonio nacional hicieran nada para conservarlo, otra cosa
habría sido de ser un resto de un edificio musulmán”.
Escribían
estos comentarios, sin duda con razón, en una web, hispano-judía, quejosos del
poco respeto que hemos tenido para estos restos, posiblemente sagrados para
ellos, como lo es el muro que todavía permanece en pie en Jerusalén del Templo,
convertido en Muro de las lamentaciones al que acuden a rezar.

 

[Img #27266]

De esta judería
emeritense marcha, hacia Córdoba, Samuel ibn Nagrela, (Samuel el hijo de la
negrita).
(Mérida, Badajoz, 993 – 1055), un
poeta y filósofo, al que sus contemporáneos apellidaron Ha-Naguid, “el
príncipe”.

La vida de
este hombre constituye por sí sola toda una leyenda, por la superación, de la
gran cantidad de circunstancias adversas que sufrió, que le llevó, por su
inteligencia, pese a no ser musulmán, a convertirse en uno de los personajes
más influyentes de Granada. Mostraba este carácter indomable en uno de sus
poemas.

 

“Daré
vueltas hasta subir a lo alto a una cima que sea por siempre conocida, que mis
enemigos hallen en mí espanto, y mis amigos ayuda”.

 

Y sin duda que lo consiguió

 

Pero quizás identifican todavía mejor, su vida, los  versos de su obra “Ben Tehillim “

 

El
tiempo y el vagar tienen final y límite,

mi
vida errante,

en
cambio,

sólo
al morir acaba’

 

 Algunas biografías, incluso de origen judío, le
hacen nacer en Córdoba, dándose contrasentidos como el siguiente:

 

Shmuel ibn Naghrela HaLevi HaNagid

 

Birthplace: Cordova, Andalusia, Spain
(lugar de nacimiento Córdoba:..)

Born in
Mérida,( Nacido en Mérida) his main poetic works include “Ben
Tehillim” (Son of Psalms), “Ben Qoheleth” (Son of Ecclesiastes),
and “Ben Mishlei” (Son of Proverbs)…,

O
sea que según esta biografía, que trata de los Sefardíes españoles, su lugar de
nacimiento era Córdoba, pero nació en Mérida.

Lo que sí es cierto es que
adquiere una excelente educación en esta ciudad. Pero ha de huir de ella en
1013, como consecuencia de las luchas en el Califato, que también desembocan en
matanzas antijudías.

 

En esta
ciudad había sido droguero, posiblemente se tratar de un establecimiento
similar a una farmacia.

 

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Se asienta
en Málaga, a donde llega huyendo y absolutamente sin nada, debiendo comenzar de
nuevo. E inicia su antiguo negocio, instalando una pequeña tienda de especias,
debajo del castillo que pertenecía a Abu-Casim ibn-al-Arif. Muchos vecinos de
la ciudad tenían que escribir a su señor y acudían a él para que les escribiera
las cartas. Era tal el estilo de las mismas que le captaron la atención al
visir, que lo mandó llamar a Granada. En el 1020 ya era de secretario (kátib)
de los reyes Ziríes. En 1027 fue investido con el título de “Naguid” o príncipe
de las aljamas judías del reino, y en el mismo año fue nombrado visir de del
rey Hatús de Granada. Pero no solo era un poeta y filósofo, su buen criterio le
llevó al rey Badis a poner bajo su mando sus ejércitos, convirtiéndose en el
1038 en general de un ejército musulmán, manteniendo con éxito a raya durante
veinte años a los reinos de Taifas vecinos: Sevilla, Málaga, Almería, Carmona.
Si bien su idea sobre la guerra que desarrolló en los versos de su libro de
poemas “Desde el campo de batalla
(Granada 1038-1056)”
puede apreciarse resumida en parte de uno de
sus poemas.

 

 

«Al comienzo, la guerra es como una bella doncella a
quien todos desean cortejar; al final es como una despreciable bruja que
arranca lágrimas e infunde tristeza a quienquiera que encuentra en su camino

 

 

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Muere en 1056 y su hijo
Yusuf ben Nagrela, que posiblemente nació en Granada, le sucedió como visir,
pero aunque poeta y filósofo, que recogió los versos de su padre, carecía de su
diplomacia.
Cuando el
soberbio hijo de Samuel, le sucedió a su padre al frente de la administración
pública, el teólogo islámico radical Abú Ishaq, hizo creer que quería destronar
al rey Badis, apoyado por el rey de Almería. La ira popular mataría a unos
4.000 judíos entre ellos a Yusuf un  31 d
diciembre de 1066. La grandiosidad de su palacio posiblemente
fue un argumento para
alimentar estas sospechas.

 

LA FUENTE DE LOS LEONES

 

[Img #27263]

Uno de los edificios más hermosos del mundo puede ser la Alhambra de
Granada. Las luchas de las diversas facciones, aconsejaron la construcción de
una fortaleza en un lugar alto, poblado en ese momento de granados. La leyenda
dice que se construyó de noche, de ahí su color rojizo, del que toma su nombre,
Al-Hamra (la roja). A sus pies se encontraba la vieja ciudad romana Iliberis,
(Elvira) en la que se produjo el primer concilio de la Iglesia Hispana de fecha
incierta, que incluso algunos colocan en el 303, antes del Edicto de Tolerancia
de Constantino  (313 d.C), pero que otros
sitúan en el 314d.C.

 

La procedencia de los leones que forman la famosa fuente, y de los que
se dudaba su origen, parece ser que eran, efectivamente, del palacio del visir,
Ibn Nagrela, quien se construyó dentro de recinto un palacio que superaba en
grandiosidad al del mismo rey, siendo aconsejado que donara a este la fuente,
para evitar las envidias del mismo. Los versos del poeta amigo y contemporáneo de
Samuel Ibn Nagrela, el judío Ibn Gabirol, da una pista cierta de que procedía
de su palacio;

 

“Hay un
copioso estanque que asemeja/ el mar de bronce de Salomón/pero que no descansa
sobre toros/ tal es el ademán de los leones…y como manantiales derraman sus
entrañas/ vertiendo por sus bocas manantiales como ríos”

 

La biblia nos describe ese Mar de bronce del Templo de Salomón y que
dio origen, con un simbolismo más acusado al colocar leones en lugar de toros,
a la fuente que mandó construir el visir.

 

(Reyes I, 7, 25) Estaba sentado sobre doce toros,…Sobre estos se
apoyaba el mar y la parte posterior de sus cuerpos quedaba por dentro.”

 

La simbología de los doce leones, muestra a las doce tribus de Judá,
y  sobre dos de ellos ha marcado una
señal como significando las dos tribus escogidas por Dios, Judá y Leví, indicando
sin duda, el origen de los mismos.

 

Sobre la taza (llamada mar en la Fuente Bíblica) el gran poeta del
S.XIV Ibn Zamrak, escribió unos versos asemejando el agua, a la plata que
fluye, convirtiendo lo sólido de esta en liquido.

 

“Se desliza
líquida plata entre sus alhajas, sin semejanza alguna por la belleza de su
blancura y brillantez.

Confundiéndose a los ojos la plata líquida con la
sólida, de modo que no sabemos cuál de ellas fluye

 ¿Acaso no veis cómo el agua corre por los
bordes

y
luego se oculta por los sumideros?

Se
asemeja a un amante cuyos párpados están

llenos
de lágrimas,

pero
las oculta para que no le delaten.


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