MADRE MUERTA, PADRE PRESO

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Una nueva víctima de violencia de género nos sorprende desde las páginas de los
periódicos. Una nueva víctima de diecinueve años. Mujeres cada vez mas jóvenes se
enfrentan con una lacra que la sociedad moderna no ha sabido erradicar.

Las medidas que se anuncian para la consecución del objetivo de déficit tampoco auguran
nada bueno en la lucha contra la violencia de género.
Y observamos que el gobierno de Mariano Rajoy está tomando medidas que no van en el
buen camino.
El Gobierno de Rajoy ha reducido más de un 30% el presupuesto destinado a la
prevención de la violencia de género.
Y el ministro Gallardón, que parece que ha llegado al Ministerio de Justicia para ir contra
los avances conseguidos por las mujeres, ha proyectado una Reforma del Código Penal
que deja a las mujeres víctimas de malos tratos y a sus hijos indefensos ante sus
maltratadores.
En el campo educativo, la ley de educación, la LOMCE ha barrido del currículum
educativo la asignatura Educación para la Ciudadanía, que mostraba al alumnado el
rechazo a toda clase de violencia, pero de manera específica, la violencia de género. El
Gobierno ha acabado con un instrumento útil para combatir esta lacra social, desde la
misma escuela.
Ha preferido este Gobierno entregar la moral y la ética a los obispos, antes que plantear
una visión moderna de los derechos humanos, implantando la igualdad como eje de las
relaciones entre hombres y mujeres.
Para este Gobierno lo importante para la educación de los niños es que se vuelva a
memorizar el catecismo, y que cuestiones como la igualdad entre hombre y mujeres se
releguen a un segundo plano.
Otra reforma, la de la Ley Local, acaba igualmente con los servicios de atención y apoyo a
las víctimas de violencia de género que ahora tienen los ayuntamientos, incluidos las
casas de acogidas. A esto unimos la desaparición de muchos servicios,relacionados con
la atención a mayores y a la infancia,que se prestan desde los ayuntamiento y que
favorecen a las mujeres.
Contra la violencia de género no valen medias tintas, porque afecta no sólo a las mujeres
que la padecen sino también a muchos de sus hijos que tienen que convivir, en régimen
de visitas, con los maltratadores de sus madres.
Por tanto es un tema de vital importancia en el que no sólo vale encabezar
manifestaciones, ni emitir comunicados, sino que hay que poner todos los medios para
que no se haga realidad la frase que encabeza este artículo.

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