LAICIZAR LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN

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Las
colas que se apreciaban en las noticias de televisión el Día de los Museos eran
llamativas. Se daban dos circunstancias, las entradas eran gratis
 ese día y la crisis y el iva cultural, que han
hecho que ver una película en un
 cine ahora,
casi puede
  considerarse un lujo de alto
standing para una
 familia media, aunque
el mismo argumento podría aplicarse al fútbol, y ya hemos visto que se han
pagado hasta 300 euros por unas entradas del Real Madrid-Atlético. Pero de lo
que no cabe duda es del interés de la gente por los Museos, sobre todo de
pintura. En la actualidad un libro que ha ocupado los primeros puestos de
ventas en España ha sido el Maestro del Prado , pocas veces he soportado
  la lectura de un libro más insulso que este,
pero
  reúne dos ingredientes  que venden, la religión y el arte, el tercer
elemento que más engancha es el sexo, pero para eso ya están las 50 Sombras de
Grey.
  Curiosamente y pese a las
apariencias, las encuestas nos dicen que el número de personas que dicen ser
católicos ha subido en España este año pasado un poquito, en lugar de bajar
como era lo habitual. Debe ser, que la crisis les ha hecho volver a confiar en
los santos, sobre todo en S. Pancracio,
 
que trae suerte, Sta. Rita, patrona de los imposibles y tal como está el
mercado laboral, resulta
  imposible
encontrar trabajo y más vale encomendarse a ella que a los políticos, o a S.
Judas. Sin embargo tal como podemos ver en múltiples concursos televisivos,
cuando preguntan a los concursantes que suelen ser una enciclopedia Espasa con
patas, ( eso decíamos los que vivimos la época del papel, ahora diríamos,
  una wikipedia andante)  una pregunta de religión, de las más básicas ,
las posibilidades de que fallen rondan el 90%. Pasar por delante de un cuadro o
estatua sin comprender qué quiere decir y sólo apreciar el valor estético del
mismo,
 es quedarse con  sólo  un
30% de su disfrute artístico. En estos momentos que se cuestiona por diversos
elementos,
  sobre todo de izquierdas, la
incorporación de la religión como asignatura normativa en la enseñanza, aunque
sea libre su elección,
 yo les doy en
cierta manera la razón. No conocer los elementos doctrinales y culturales de la
religión católica, es sumir a la población en una incultura histórica y negar
respuestas a las preguntas
  que el
ciudadano ( pocos, pero alguno hay)
  se
hace sobre la sociedad occidental y su actitud ante ciertas cuestiones
diarias.
  Así pues,  si queremos conocer nuestra sociedad debemos
tener un mínimo de
 conocimiento de los
elementos que la han formado, creamos o no, seamos católicos, testigos de
jehová, mormones, o musulmanes, hay que estudiar los conocimientos básicos de
la religión católica,
  así como los
elementos de las religiones más extendidas, esto no hará más tolerantes, porque
sólo se teme y odia lo que se desconoce. Es evidente que en esta asignatura de “Historia
de las religiones”,
  no deberían faltar
la griega y romana, sin cuya mitología y creencias, nos sería imposible conocer
nuestra propia cultura
  mediterránea, e
incluso la propia religión cristiana. El problema, como siempre, reside, no en
la laicización,
  sino en el abierto
anticlericalismo de muchos enseñantes, que no se limitarán a enseñar de modo
neutral, como se haría de Zeus o Atenea, una religión, sino que volcarán contra
ella, una intencionalidad abiertamente rechazable desde el punto de vista de
esta función cultural. Problema sin duda difícil de resolver, pero
  quizás pese a los Concordatos con la Santa
Sede,
  se debería enseñar más cultura
religiosa, y menos religión, dejando esta enseñanza para la labor de los
párrocos, y religiosos, que aunque por la ausencia de clero cada día están más
sobrecargados, deberían
  ser ellos y los
laicos católicos, los que se hicieran cargo
 
de la enseñanza  específica de la
religión católica.

 

Hay
interés por parte de personas cultas del conocimiento de la religión, y se
aprecia  porque cuando sale un libro de
esta temática, la mayoría de las veces para sacar cosas raras que no se
sostienen con una mínima reflexión crítica o histórica , se convierte en best
seller, el problema es que a la gente les da vergüenza intelectual  preguntar cosas básicas y como no saben por
dónde empezar, lo rechazan.  Se hace pues
necesario, separándolo de la mera doctrina, una asignatura de Religión, porque
esta como indica su etimología latina, “religo” significa atar, unir, y es la
que nos une a Dios, y en estos momentos cada vez que leemos un periódico no
podemos dejar de exclamar ¡Que Dios nos asista¡ No es de extrañar que los
santos, y Dios mismo, tengan todos los días una lista de peticionarios que
ríete tú de las listas de espera de la Seguridad Social. Así es que, si el
santo de nuestra devoción no nos ha solucionado el problema, no desesperemos,
quizás es que con la lista que tiene todavía no le ha llegado nuestra petición,
pero si le damos la lata igual lo conseguimos, todo es insistir.


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