EL PUNTO NEGRO

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Un profesor  repartió  a cada uno de sus alumnos una cuartilla en blanco, con un  punto negro en mitad de ella, y les pidió que estrujaran su imaginación e hicieran una redacción sobre lo que les había entregado. Todos hablaron del punto negro, y  de sus posibles significados. Sólo uno lo hizo del espacio en blanco de la cuartilla, cuya superficie, limpia,  permitía que en aquella hoja se pudiera pintar, escribir o realizar cualquier actividad, como; apuntar una dirección, una carta de amor, o hacer  una operación matemática.

 

La sociedad en la que vivimos, no funciona por esos puntos negros, sino por las hojas blancas, pese a que todos, se acaban fijando en él, y toda su atención se centra; en el político que ha robado, y sin embargo, se olvidan de los miles de personas, que por nada, ejercen una labor de concejales en muchos pueblos, o aún cobrando, no miran las horas del reloj que acaban robando a su propia familia y ocio, gastadas en gestiones e iniciativas para la gente de su ciudad. Pero es que además, esta sociedad no funcionaría si no fuera por todos esos miles de personas anónimas que gastan su conocimiento, sus energías y hasta su propio dinero, en los demás. Los energúmenos (no pueden tener otro nombre) que en nombre de una supuesta acción social, asaltan un supermercado, poniendo incluso en peligro el puesto de trabajo de algunos de los empleados, para robar unos cuadernos, para quien no los tiene, acaparan la atención de los medios de comunicación. Cuando uno pasa por delante de la Junta de Cofradías de Mérida, ve que están recogiendo material escolar,  para repartir, o los de la Asociación de Santa Eulalia, donando de su propio bolsillo dinero para el mismo fin, y qué decir de la Asociación de S. Vicente de Paul, o de los que generosamente dan su sangre para otros, a la Asociación de los enfermos de cáncer, o los voluntarios de la Cruz roja, incluso los que organizan Emérita lúdica, o los guías voluntarios del Museo Romano, o las mujeres que se colocan en la puerta de los supermercados recabando alimentos para el Banco de alimentos, sin necesidad de asaltarlo y golpear a una cajera. Toda esa sociedad que se mueve en una ciudad, como los que voluntariamente actuaron en el besamanos de la Mártir, incluso los de las comparsas de carnaval y …un largo, larguísimo etc. Son, todos ellos,  esa hoja en blanco, que parece ser que nadie ve, empeñados en ver, sólo, ese punto negro que ensucia la hoja de nuestra sociedad, pero cuya actividad es como el aire, que no se ve ni se huele, pero que sin su existencia, nos moriríamos. 


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