AQUEL DÍA DE OCTUBRE DEL 1982

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[Img #31317]Al hilo del reciente artículo que leí de Juan Carlos
Rodríguez Ibarra, ex Presidente de Extremadura creo oportuno escribir sobre
este hecho que marcó un antes y un después de la Historia de España y de
nuestra Democracia.


Recuerdan gente que vivió aquello en actos
conmemorativos sobre esta fecha, que después del día de su boda éste había sido
uno de los días más felices de su vida, tanto es así que hablando con mi
abuela, que aún me vive afortunadamente, lo recuerda como un día feliz para
ella y, como para una mayoría de españoles, algo necesario para poder observar
la vida con más esperanza, libertad después de tantos años donde la oscuridad
de la Dictadura Franquista les había negado lo que es inherente al Ser Humano
(más derechos sociales como Educación, Sanidad, Pensiones, etc. que tanto están
en debate y discusión ahora, y por culpa de este Gobierno hasta en entredicho).


Es oportuno recordar que ese momento histórico,
viene acompañado de una innegable crisis de democracia y hasta dificultades
económicas de un país que se atisbaba con cierta luz pero que aún, tenía
demasiadas sombras.


Recuerdo leer libros de Alfonso Guerra, para mí la
“materia” gris del PSOE de aquel tiempo, 
donde relata que este grupo (conocido por algunos como “el clan de la
tortilla”) se consideraba joven, inexperto pero que, en cierto modo, despertaba
la esperanza de muchos españoles que, desconfiando de la desgastada UCD de
Suárez y Calvo Sotelo, de la Derecha de siempre de Manuel Fraga Iribarne
encarnada en Alianza Popular y un PCE de Santiago Carrillo demasiado escorado a
una Izquierda que no encajaba con lo que España necesitaba aún sin dudar del
papel clave que jugó en la Transición así como en los momentos de la
clandestinidad.


Ese momento de la Historia de España ofreció a los
españoles de aquel tiempo, ver que era posible tener una Sanidad y Educación
para todos, mejoras en las condiciones de trabajo gracias a una Izquierda
moderna que había tenido su despegue definitivo en el Congreso de Suresnes
donde Felipe pronunció aquella frase famosa de “hay que ser socialista antes
que marxista”.


Quiero tener un emocionado recuerdo a Ernest Lluch,
tristemente arrebatado por la barbarie terrorista de E.T.A. y símbolo para mí
de la Juventud de España e impulsor del sistema de INSALUD, reconocer la labor
del Ministro José María Maravall que hizo posible el más que necesario cambio
del Sistema Educativo reforzado a su vez gracias a la labor de Javier Solana y
después de Alfredo Pérez Rubalcaba.


Destacar la labor de España en Europa que, gracias a
Fernando Morán y Manuel Marín ha sido posible tras la entrada junto a Portugal
en el mercado común en el año mil novecientos ochenta y seis, a pesar de las
gravísimas dificultades que hoy estamos viviendo algunos países miembros de la
Unión por culpa de la codicia de los mercados y de las malévolas maniobras de
políticos como Draghi y Ángela Merkel, entre otros.


Hablar de Felipe González y de sus gobiernos es
hablar de desarrollo gracias a la entrada del AVE, a la puesta en escena
internacional gracias a la Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de
Barcelona en el año 1992, de la necesaria reconversión industrial que tantos
disgustos le costó al Gobierno de González, del Pacto de Toledo que
garantizaba, en su momento, un reparto más justo en el sistema de pensiones.


Como todos los momentos de la Historia, estos
Gobiernos Socialistas tuvieron luces y sombras (como los casos de los GAL,
Filesa, Banesto, Rumasa, etc.) pero como todo Gobierno de larga duración como
fue éste, como diría mi madre, todo en la vida (y aquí también) no es algo
blanco o negro sino una sucesión de grises y así veo yo esa etapa.


Pero después de relatar estos momentos que muy bien
puedo recordar gracias a la lectura de los libros de Alfonso Guerra, Felipe
González, Joaquín Leguina, Alfonso S. Palomares, etc. quiero incidir en la
necesidad de un cambio en el PSOE, de proyecto, de ideas, de personas que
genere ilusión, fuerza, estabilidad, prosperidad y esperanza al conjunto de la
ciudadanía española que es justo lo que la militancia socialista estamos
pidiendo y exigiendo a toda la cúpula actual del PSOE pues ahora necesitamos
una gran comunión del Socialismo Español, volver a la pana, volver a nuestros
orígenes que nos hicieron grandes como en aquel tiempo, como fue aquel día de
octubre de 1982.


Lo pide hoy un “hijo del Estatuto de Castilla-la
Mancha” que con Felipe se aprobó pues nací justo ocho meses después de aquel
día que fue sin dudar, un tiempo necesario para España como esperamos llegue
pronto a mi Partido ahora, un tiempo ilusionante para luchar como decía el
cartel de aquella campaña, por el cambio.

 


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