El documento del Mes muestra el expediente de visitas de control de las boticas de Cáceres de 1633

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El Documento del Mes del Palacio de la Isla muestra en esta ocasión el expediente de visitas de control de las boticas de Cáceres en 1633, para el análisis de los productos que dispensaban a los enfermos en los dos establecimientos existentes en la ciudad en la época.

En una sociedad donde las supersticiones y el curanderismo eran los principales métodos terapéuticos ante las múltiples enfermedades de la población, existía un control sobre las boticas en las que un personal supuestamente titulado se hacía responsable de la aplicación de las medicinas legales que podían vender en sus establecimientos.

Estos productos se dividían en flores, piedras, polvos, harinas, píldoras, ungüentos, jarabes, aguas, hierbas y emplastos; a lo que se añadían solutivas que eran jarabes laxantes y lamedores (bebidas muy dulces hechas con agua hervida con azúcar y alguna esencia o zumo).

Los encargados de realizar las visitan eran las autoridades municipales, asesoradas por un médico. En este caso, las visitas las firma el ilustre Pedro Sorapán de Rieros, uno de los más reputados médicos de la época.

Los datos que aporta el documento del mes de diciembre sirven para aproximarnos a la realidad sanitaria de la ciudad de Cáceres en el siglo XII, un siglo de pestes y crisis de subsistencia a las que se hacía frente mediante las boticas.

Su lectura traslada a un tiempo en el que la medicina y sus métodos curativos se encontraban muy alejados de los actuales conceptos sanitarios, tiempos en los que los boticarios remediaban las enfermedades de los cacereños con raiz de lirio, lengua de buey, polvos de sándalo o sebo de macho.

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