EDITORIAL ENERO

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Esto va que vuela. El día de Reyes adiós muy buenas, prácticamente, a la caza menor. Una temporada…según se mire: a unos les habrá ido regular, y a otros mal. El panorama de la caza chica, ya saben, es preocupante. Firmamos en las armerías para que el gobierno regional tome cartas en el asunto. ¿Y qué cartas? ¿Repoblaciones a trochesmoches sin ton ni son? Dios nos libre.

¿Cómo se regula
la enorme presión de unos (domésticos) y otros (predadores) sobre la caza
silvestre?  De caza mayor opinamos de
oídas: el venado muy bien y los cochinos en los riberos y por todas partes. Esa
es otra circunstancia: ¿qué caza chica va a haber en acotados en los que no
faltan los cochinos nocturnos poniéndolo todo de vuelta y media? A este paso
las cuatro perdices que queden acabarán siendo arbóreas y anidando en las copas
de los árboles. Al cabo, esperamos que lleguen las torcaces y podamos disfrutar
algún día de esa caza especial que es la de la paloma con cimbel. Y pronto será
San Antón, que pares son, con lo cual todo está dicho. Parant venatus in nemore


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