EL BIOTERRORISMO ECOLOGISTA

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Parece
una contradicción, este encabezamiento, pero tras la noticia de un ataque de
lobos, a un ganado en Guadalajara
 con
importantes pérdidas, alguien apuntaba la siguiente reflexión que no es la
primera vez que leo en términos semejantes.


“Desde
finales los 70 los osos y los lobos estuvieron erradicados en España Introducir
osos o lobos en una zona habitada es un acto criminal, se mire como se mire, es
una agresión a la población, es GUERRA BIOLÓGICA, es TERRORISMO. El oso y el
lobo exterminan al ganado …y no contentos con matarlos y exterminar nuestra
fauna, el goloso oso se carga las colmenas(
una de las grandes industrias de la Alcarria es la producción de miel)
para
que las abejas no puedan polinizar las plantas y así cargarse también nuestra
flora. Los daños producidos por el lobo y el oso así como su erradicación,
deben pagarlos los que los han introducido. Han estado criando osos y lobos,
para luego introducirlos, e incluso han introducido osos eslovenos y lobos italianos.
Además de hacer frente a la responsabilidad patrimonial, debe de exigírseles su
responsabilidad penal, como a cualquier terrorista sea de Al-Qaeda o no, de
acuerdo con las leyes internacionales. Ya es hora de que los que han
introducido al oso y al lobo (que estaban erradicados) en España, paguen su
crimen. Cualquier clase de TERRORISMO es repugnante, pero si es terrorismo de
estado, mucho más. Las armas biológicas se utilizan para causar daño a las
personas, así como para dañar a los animales y los alimentos que consumimos día
a día, su finalidad es matar, incapacitar e impedir seriamente a un enemigo. El
AGRO-TERRORISMO, es una forma de bioterrorismo que centra sus ataques en el
ganado y en la producción agraria… Mata la bala, pero el asesino es que la
dispara, del mismo modo, matan el oso y el lobo, pero los asesinos son los que
los defienden y los que financian el tinglado”.


Se puede estar
de acuerdo o no con este comentario, y hasta puede, que este ataque fuera
perpetrado por perros asilvestrados, que algunos abandonan irresponsablemente, y
cuya acción tiene un doble perjuicio; por una parte el del abandono de un
animal de compañía, y ya que si estamos hablando de ecología e interacciones, es
un animal que depende del hombre  y no se
puede abandonar así como así, y por otra, las consecuencias que esta acción
produce, en la destrucción de la fauna y el ataque a los animales de granja,
gallinas, conejos, ganado, etc . Pero las Administraciones, igual que han
construido aeropuertos redundantes, que no beneficiaban en absoluto a la
población, sin un estudio detallado de las necesidades, han estado sembrando la
geografía española de Parques Naturales, innecesarios, porque no había nada que
proteger, ya lo hacía la población, a la que han cargado de trabas para su uso,
y de costosas introducciones de una fauna, que luego no permiten controlar. Nos
hemos quejado, siempre, de los que de modo irresponsable, arrojan a los ríos;
tortugas, plantas,  ajenas al ecosistema
o peces que devoran por falta de enemigo, gran parte de  la fauna piscícola o menguan, hasta
constituir un problema para el equilibrio, la población de insectos o plantas
que han llevado un largo período de adaptación en tales ambientes, y sin
embargo las Administraciones habitualmente regionales, con el dinero de todos
hacen repoblaciones animales, irresponsables y costosas, y en muchos casos
insostenibles.


No hay en la
actualidad un término más degenerado, en nuestro ideario, que el de ecologista.
Por ahí se han colado todos. Desde el animalista, que propugna la desaparición
de las corridas de toros ( y evidentemente según la única ley que existe en
ecología que es la “interacción”, tras esta desaparición también acabarán estos),
los enemigos de la caza, que levantan la voz contra las cacerías controladas,
que permiten un equilibrio de la fauna, y una mejora de esta, o evitar la
propagación de enfermedades impidiendo  que se contagien entre ellos, o  incluso  al ganado de las fincas del entorno. Los que
están en contra del uso de pieles, (cuyos pectorales femeninos, desnudos, aparecen,
día sí día también, en las fotografías de los periódicos, espero que a las de sesenta
para arriba no les dé por el activismo, aunque llamarían más la atención),  y la existencia de granjas de animales. Y un
largo batiburrillo de asociaciones, cuyos conceptos pueden ser, en el campo de
las ideas, respetables, pero son inaplicables y en muchos casos  provocan unos trastornos ecológicos, difíciles
de controlar sin medidas drásticas.


La crisis y
los recortes  han producido, en algunos
Parques, el efecto contrario de lo que se quiso, sobre el despacho de un
político/ecologista urbanita, evitar, la destrucción de la fauna y la flora. El
abandono, por falta de presupuesto, y la prohibición (ahora han caído del burro
y la están promoviendo) de la entrada del ganado, de los montes, ha propiciado
una gran abundancia de matorral seco, y se han convertido los montes en terreno
abonado para los incendios. Pero tras esta  carencia de medios sólo han quedado dos cosas sin
recortar, las prohibiciones, a veces absurdas, del uso por  visitantes y habitantes de la zona, de su
monte, y la guardia civil, que patrulla incansablemente con sus motos para multar
a quien las incumple.


Ah…me olvidaba de un personaje que como Dios está
en todas partes de un monte,  el urbanita
chorra, de turno, que debe tener línea directa con el Cuartel de la Guardia
Civil más cercano, para denunciar al que ha arrancado una planta aromática para
ponerla en un jarrón en casa


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